“Las historias ayudan a explicarse a sí mismas, si usted sabe cómo sucedió algo, comenzará a saber por qué sucedió”. Felipe Fernández–Armesto, historiador británico.

No podemos negar que nuestra primera comunidad donde nos desenvolvemos y aprendemos, sea la familia, luego sigue el conjunto habitacional, la escuela, nuestra sociedad donde trabajaremos y convivamos, en fin, donde nos tocó vivir.

No podemos ser indiferentes a lo que vamos viviendo en cada época y más si estamos vivos y somos conscientes del cómo nos vamos desenvolviendo hoy en día.

El primer tejido social que fortalece a cualquier civilización es la familia, no hay escuela, ni religión o gobierno que enseñe a ser familia, esta se ha ido formando a lo largo de la historia de la humanidad.

En ese entorno que llamamos familia es donde uno aprende a manejar la frustración, a enfocar nuestras potencialidades, a ser aceptado, a fortalecer la autoestima, a trabajar en equipo, y lo que va a ayudar a sobrevivencia de la humanidad: ser dentro del sentido común, un buen ciudadano, para colaborar en la armonía que se necesita para convivir en sociedad.

No podemos negar hoy en día que hay muchos signos del cómo el sistema económico salvaje, pareciera que está en contra de la familia, comenzando con la casa habitación, son muy caras y muy pequeñas para que haya una saludable convivencia diaria. Los horarios de trabajo ¿dejan energía y ganas para convivir con los hijos en familia?

Los salarios permiten como antaño, que solamente un miembro de la familia sea el proveedor, sea mujer u hombre.

El consumismo desmedido y  desechable que nos hacen vivir ¿no causará la demasiada frustración que se vive en muchas familias?

¿Qué hacer frente a los monstruos de las corporaciones y demás que ostentan el poder económico?

Seguir trabajando en comunidad, no hay otro camino para salvarnos y salvar nuestra aldea, la de convencernos que necesitamos unos de otros, buscar el equilibrio en nuestro consumo, volver a buscar elementos que nos ofrece la misma naturaleza para buscar nuestro confort.

Volver a recuperar a ser mamás y papás, pues hoy en día los papás se asemejan a niños teniendo otros niños, no hay otro espacio donde uno aprende a ser buen ciudadano, sino es en la familia, es en ella donde uno aprende a no robar, a cumplir con los compromisos, a ser tolerantes e inclusivos, a asumir nuestra responsabilidad histórica que nos ha tocado vivir en este vislumbrar del Siglo 21.

 

“Un organismo, cualquiera sea, sólo puede sobrevivir si es capaz de interpretar eficazmente la realidad que habita”.Marcelino Cereijido, divulgador científico.

 

Adolfo Huerta Alemán Clérigo gofoman@hotmail.com  

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