El martes pasado amanecimos con la noticia de la muerte a los 75 años de edad de la actriz y productora Sonia Infante luego de una prolongada enfermedad.

Desde sus inicios, aunque no podía ocultar su relación al ídolo Pedro Infante por ser hija del hermano de este último Ángel Infante, Sonia brilló con luz propia desde el año de su debut en el cine de 1960 el cual trazó el rumbo que caracterizaría su filmografía puesto que por un lado tuvo su primer crédito en la comedia “Dormitorio de señoritas” (Fernando Cortés, 1960), protagonizada por Manolo Fábregas y Lorena Velázquez, pero por el otro apareciendo sin crédito en la primera producción mexicana en ser nominada al Oscar a la Mejor Película Extranjera de aquel año: “Macario”, bajo la dirección de Roberto Gavaldón, compartiendo créditos con los primeros actores Ignacio López Tarso y Pina Pellicer, entre otros, interpretando el papel de Doña Eulalia, esposa de Don Ramiro (Mario Alberto Rodríguez).

Y es que en lo que pasó de filmar al lado del actor coahuilense Julio Aldama su primera de varias películas del género de luchadores en “El Señor Tormenta” (Fernando Fernández, 1963) un western de culto dirigido por Alberto Mariscal inspirado en el spaghetti western al lado de Aldama y otros primeros actor como Eric del Castillo y Narciso Busquets como “Cruces sobre el yermo” en 1967, el mismo año que fue dama joven de Cantinflas en “Su excelencia, de Miguel M. Delgado, un año antes luego de haber compartido créditos con Silvia Pinal y Chavela Vargas en el clásico “La soldadera” (José Bolaños, 1966), el conocer en el set al entonces todavía esposo de la Pinal, Gustavo Alatriste, su relación con el ya entonces reconocido productor fue determinante para lo que sería el resto de su filmografía.

Sucede que desde su boda en la que fue padrino nada menos que el maestro Luis Buñuel, Sonia Infante, además de convertirse en madre de dos hijos que procreó con Alatriste, apuntó más alto en su propia formación dentro del quehacer cinematográfico, ya que aunque su participación en algunas de las primeras películas como director de Gustavo Alatriste como “Las calles no se siembran”, de 1974, y “México, México, Ra, Ra, Ra”, de 1976, fue prácticamente fugaz, fungió como su productora ejecutiva de la adaptación de Alatriste del texto de García Lorca “La casa de Bernarda Alba”, de 1982, que contó con la participación de primeras actrices como Amparo Rivelles y la saltillense Magda Guzmán, a su protagonista de “Aquel famoso Remington”, de 1982 e “Historia de una mujer escandalosa”, de 1984.

Pero si hay un protagónico en cine por el que será siempre recordada Sonia Infante es por el de “Toña Machetes”, que dirigió Raúl Araiza en 1985 tras años de intentos de convencer a “La Doña”, María Félix, que representara su regreso a la pantalla grande, la cual Sonia protagonizó junto a su segundo esposo; Andrés García, por primera vez ya compartió créditos con el primer actor Ignacio López Tarso y que dio a ganar a otro histrión de primer nivel como José Carlos Ruiz el Ariel a la Mejor Coactuación Masculina de aquel año. Curiosamente, a finales de la misma semana, el viernes 19 Ruiz recibió un muy justo homenaje a su trayectoria en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Guanajuato.

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