Tras el primer debate sostenido entre quienes aspiran a ocupar la Presidencia de la República, la expectativa del público respecto de tales ejercicios sin duda que ha aumentado. Por ello, en línea con el ejercicio del pasado 22 de abril, todos esperamos que los subsecuentes resulten interesantes y atractivos.

La expectativa, desde luego, se traslada a los debates que se organizan con motivo de las demás elecciones que también tendrán lugar el próximo 1 de julio, entre ellos el que ocurrirá hoy, en Saltillo, entre quienes aspiran a gobernar la capital de Coahuila.

Un aspecto interesante del ejercicio, convocado por el Consejo Cívico de las Instituciones, tiene que ver justamente con el hecho de que se trata de un debate al cual acudirán los seis candidatos a la alcaldía, pese a que no se trata de una cita a la que obligue la ley.

Es preciso saludar en este sentido, por un lado, la iniciativa y el poder de convocatoria que han tenido las organizaciones de la sociedad civil para lograr que todos los aspirantes acudan a confrontar ideas y, por el otro, la disposición mostrada por quienes aspiran a gobernar la ciudad los próximo tres años.

Pero siendo de entrada una buena noticia la realización de este debate, es preciso tener claro que no existe garantía de que se alejará, para bien, del formato acartonado y aburrido que suelen tener los ejercicios de este tipo.

Para que eso pase es indispensable que los candidatos lleguen dispuestos realmente a la confrontación de ideas y al contraste de propuestas, a partir de datos objetivos que los ciudadanos podamos no solamente comparar sino que resulten susceptibles de verificación.

Para que el ejercicio resulte útil a los electores resulta indispensable que, quienes aspiran a gobernarnos, no lo conviertan en un concurso de mutuas descalificaciones"

Para que el ejercicio resulte útil a los electores resulta indispensable que, quienes aspiran a gobernarnos, no lo conviertan en un concurso de mutuas descalificaciones que deje a los electores, como ocurre en casi todos los procesos electores, con la sensación de que la única posibilidad que tienen es averiguar quién de ellos es “el menos peor”.

Existen aspectos de la vida personal de nuestros políticos que vale la pena ventilar en un debate, por supuesto, pero ni es eso todo lo que necesitamos saber los electores, ni es lo más importante.

Lo verdaderamente relevante, en términos del futuro de la ciudad, son las ideas que se pretende convertir en programa de gobierno para los saltillenses y, sobre todo, las fórmulas concretas con las cuales dichas ideas pueden pasar del papel a la realidad.

Es deseable por ello que los aspirantes a la alcaldía de nuestra ciudad lleguen esta noche no solamente a plantear una serie de “qués”, sino que ocupen su tiempo en el uso de la voz para decirnos “cómo” piensan convertir en realidades sus discursos.

Igualmente deseable es que una vez expuestos los cómos, el resto de los debatientes exponga razones objetivas para decir por qué el planteamiento no es viable, u ofrezca alternativas objetivas para lograr la misma meta por una ruta más eficiente.

En términos generales, lo deseable es que hoy podamos ver a un conjunto de individuos que no partan de la improvisación, sino del conocimiento profundo de la problemática de nuestra ciudad para construir el discurso con el cual buscan ganarse nuestro voto.