La lucha contra el robo de combustible es fundamental para el desarrollo del País –ya que es una forma de recuperar dinero público que termina en manos de organizaciones criminales y funcionarios corruptos– para utilizarlo en favor de la ciudadanía. Yo mismo destaqué en otros espacios de opinión la importancia de que el Gobierno Federal haya puesto atención a dicho problema, al cual en el pasado no se le dio suficiente importancia.

Sin embargo, la implementación de una estrategia, por muy loable que sea el objetivo, debe generar un problema igual o mayor al que se pretende combatir. Ya que el desabasto de gasolina que se vive en varios estados del País está generando importantes pérdidas económicas que, si no se detienen, pueden igualar los posibles beneficios del combate al robo de combustible.

Es decir, con el desabasto de gasolina se pierde dinero porque se vende menos combustible; porque las cadenas de distribución de muchos productos, sobre todo los del centro y occidente del País, se han visto dañadas; porque los servicios urbanos no se están prestando en varias ciudades como Morelia o León; porque los desplazamientos entre varias entidades se han parado  y el turismo y los viajes de negocios en algunas zonas cayó prácticamente a cero.

Utilizando un ejemplo médico, uno no le agradece al doctor que, para resolver un problema en el hígado, genera otro en los riñones, ya que la solución puede salir más cara que el problema original. Por ello, de lo que se trataba es que el Gobierno Federal implementara la estrategia de combate al robo de combustible, pero garantizando, al menos en su mayor parte, su cadena de distribución de combustible.

Incluso creo que el Gobierno pudo haber pavimentado mejor el camino para la implementación de su estrategia, es decir, tomarse unas semanas más para preparar la transición de la cadena de distribución y, una vez garantizado esto, poner en marcha la lucha frontal contra el robo de combustible. Es decir, el impacto de una medida puede ser mejor si se planifica de forma adecuada la ruta de implementación.

Lo preocupante es que se están dando falsos debates que poco ayudan a la solución de dos grandes problemas, como lo son el robo de combustible y el desabasto mismo. Es decir, quien exige que el Gobierno Federal resuelva la falta de gasolina en varias ciudades no necesariamente está en contra del combate al robo de combustible o eso lo convierte en un aliado de los huachicoleros. Incluso volver a transportar combustible por los ductos es una opción viable en este contexto de desabasto, que lo único que exigirá es un ajuste en la estrategia de combate del Gobierno.

Lo que no puede pasar es que el problema de desabasto crezca y crezca, mientras que el gobierno lleva a cabo acciones que hasta el momento han sido insuficientes, teniendo a la mano opciones que garantizan el correcto abasto de combustible.

@victorsanval

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