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Se trata de un contenedor transparente con una sustancia que simula el líquido amniótico; con una placenta mecánica oxigenan la sangre.

Washington. Un grupo de investigadores está en proceso de crear un útero artificial para mejorar la atención de bebés nacidos de forma prematura, y los ensayos con animales indican que esta incubación acuosa simula tan bien el seno materno que puede funcionar.

En la actualidad, los neonatos prematuros que pesan 500 gramos son conectados a máquinas de respiración y otros artefactos dentro de las incubadoras. El Hospital Infantil de Filadelfia busca una solución menos traumática que brinde a los prematuros más pequeños algunas semanas más en un ambiente uterino, tratándolos más como fetos que como neonatos con la esperanza de incrementar sus probabilidades de una supervivencia sana.

Los investigadores crearon un contenedor transparente lleno de líquido para simular la flotación del feto en el líquido amniótico dentro del útero materno y lo conectaron a una placenta mecánica que oxigena la sangre.

En ensayos con animales, corderos extremadamente prematuros parecían crecer normalmente en el sistema durante tres a cuatro semanas, informaron los investigadores.

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“Comenzamos con un pequeño feto que es bastante inerte y pasa la mayor parte del tiempo durmiendo. A lo largo de cuatro semanas, vemos a ese feto abrir los ojos, respirar y nadar”, dijo la doctora Emily Partridge, autora principal del estudio publicado en la revista Nature Communications.

“Es difícil describir lo asombroso que es verlo”, destacó.

Faltan entre tres y cinco años para iniciar los ensayos con seres humanos, aunque el equipo ha iniciado las discusiones con la Administración de Alimentos y Medicamentos de EU.

“Tratamos de extender la gestación normal”, dijo el doctor Alan Flake, un cirujano fetal que encabeza el proyecto y lo considera un puente provisorio entre el seno materno y el mundo exterior.

Los hospitales tratan cada vez más de salvar a los prematuros más críticos, los nacidos antes de las 26 semanas de gestación e incluso los que se encuentran en el límite de la viabilidad, las 22 a 23 semanas. La premadurez extrema es una de las causas principales de mortalidad infantil, y los sobrevivientes suelen padecer parálisis cerebral u otras discapacidades graves.