En el atrio del templo de Lourdes, en junio de 2019, también se suicidó un joven. Foto: Archivo
Trabajadores de limpieza de la iglesia lograron ver cuando de las ramas salió el cuerpo del hombre, corrieron enseguida a ver qué estaba pasando y lo vieron colgado, rápido subieron para cortar el cinto que utilizó y lo bajaron

“Tengo muchas broncas, ya no sé qué hacer. Estoy separado desde hace dos años, hasta me dijeron que mi ex ya está muerta, me han dicho muchas cosas. Me acusan los vecinos de haber violado a una niña”, fueron las palabras de Manuel Míreles Lumbreras, de 30 años, quien se colgó de un pirul en la plaza del templo de Lourdes la mañana del jueves.

Trabajadores de limpieza de la iglesia lograron ver cuando de las ramas salió el cuerpo del hombre, corrieron enseguida a ver qué estaba pasando y lo vieron colgado, rápido subieron para cortar el cinto que utilizó y lo bajaron.

Fue a las 11:00 horas cuando se reportaron los hechos al Sistema de Emergencias 9-1-1, ya que los trabajadores de la iglesia llamaron para pedir ayuda; Manuel estaba inconsciente y pensaron que ya había muerte.

 

Luego de la llegada de los paramédicos, al revisarlo comenzó a volver en sí, hasta que logró levantarse; después relató todo lo que había sucedido.

Marcas de quemaduras con cigarro, heridas en su cuerpo y rostro, cicatrices que trae por todas las veces que se ha hecho daño con la intención de sacar sus angustias, tantos problemas y situaciones emocionales que carga se pudieron ver en Manuel.

Al ver que no necesitaba el traslado a un hospital, elementos de la Policía Municipal lo entregaron a la UNIF.