Especial

Hola, regresé a trabajar. Me llamaron y esa fue la instrucción. No me siento a gusto, soy hipertenso y diabético, intento cuidar mi alimentación y estar bien. Sigo las medidas sanitarias, uso cubrebocas y gel desinfectante, pero el hecho de convivir con mis compañeros y saberme tan vulnerable me pone ansioso y de nervios. Esta nueva normalidad a veces me pone hasta de malas, parece que lo ideal sería quedarse en casa, pero por necesidad muchos no podemos hacerlo. ¿Cómo hacemos más llevadero el día a día?

Desesperado

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El miedo, la falta de costumbre, la tensión y la ansiedad acumuladas que surgen justo cuando empezamos a relajarnos un tanto, el exceso de expectativas, los procesos de cambio interno… Hay un libro cuyas autora aboga por la filosofía como herramienta para desdramatizar y entendernos mejor a nosotros mismos en estos tiempos inciertos. ¿Tiene la filosofía algo que enseñarnos durante el camino hacia esa otra normalidad?

“La filosofía tiene el hábito de la incertidumbre, y el período que atravesamos es particularmente incierto”, afirma Marie Robert, autora de “Cómo salvar una mala racha”. Ideas filosóficas para tranquilizarnos y desdramatizar (Ariel). Y continúa: “Ahora más que nunca la filosofía puede ayudarnos. La idea no es encontrar necesariamente una solución, sino sobre todo reflexionar, darse tiempo para examinar todo lo que nos pasa”. Si tienes ocasión, léelo. Sigue con tus precauciones, pero vive, la vida no se para.

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