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Una demanda por despido injustificado por parte de Bailey Davis, exanimadora de los Saints, reveló los manuales que algunos equipos imponen a sus cheerleaders, reglas y castigos totalmente injustos

Sensualidad, belleza, carisma, alegría... hay muchas formas de describir a una porrista de la NFL, pero, ¿qué hay detrás de esas sonrisas? La porrista de los Saints Bailey Davis, con una demanda por un despido "injusto" basado en la "desigualdad de género", destapó toda una controversia para una liga que atraviesa una crisis de imagen por temas de acoso sexual y violencia doméstica por parte de sus jugadores e integrantes.

“La queja (de Bailey Davis) llega en un momento en que la NFL se ocupa de cuestiones de violencia doméstica y acoso sexual entre jugadores y empleados de la liga, y cuando los problemas de igualdad de género se enfrentan a un escrutinio sin precedentes en casi todos los rincones del país”.
Leslie Levy, abogada defensora de animadoras.

Una fotografía publicada en su Instagram personal dejó a Davis sin trabajo, pues el equipo de Nueva Orleans lo consideró “inapropiada”. La queja ante la Comisión de Igualdad de Oportunidades de Empleo, alegando despido injustificado, no se hizo esperar.

Las animadoras no sólo tienen que someterse a rutinas para aprender las coreografías, ejercicios para estar en forma y dietas para mantener la línea... hay muchas cosas detrás de todo eso que incluyen hasta límites para su vida personal.

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Bailey sólo es la valiente que levantó la voz y dejó ver las prácticas a las que las animadoras son sometidas, pues el New York Times realizó un reportaje sobre el "libro de reglas estrictas y anacrónicas" que la mayoría de los equipos tienen para sus porristas.

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Fueron siete manuales los que llegaron hasta el diario estadounidense, escritos que incluyen "consejos que van desde la higiene personal, como técnicas de afeitado y el uso adecuado de tampones. En algunos casos, les prohíben usar pantalones deportivos en público".

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Pero esos "reglamentos" van más allá, pues habría franquicias que controlan a sus animadoras al grado de establecer normas y límites en su vida personal, incluyendo "limitar su actividad en redes sociales, las personas con las que eligen salir y socializar, y hasta restricciones para usar joyas y esmalte de uñas".

Para muestra, hay casos muy específicos.

Las porristas de los Carolina Panthers, conocidas como las ‘TopCats’, deben llegar al estadio los días de juego al menos cinco horas antes del inicio del partido. Deben cubrir sus piercings y tatuajes. Sólo pueden tomar agua cuando los Panthers están a la ofensiva. Las ‘TopCats’ deben abandonar el estadio para cambiarse a su atuendo personal”.

En el caso de los Ravens y los Bengals, aunque estos últimos aseguran que ese manual quedó atrás, realizan pesajes a sus porristas con la idea de “mantener su peso ideal”.

Mientras que en muchos casos los sueldos son de risa, en otros prácticamente pagan por ser animadoras, pues tienen que costear sus uniformes.

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Pero no sólo se trata de animar -en algunos casos sin descanso ni para tomar agua mientras el partido esté en acción-, pues las porristas también forman parte de sesiones programadas para realizar calendarios, donde tienen que salir con poca ropa, los cuales ellas mismas venden y no llevan parte de las ganancias. Además, parte de su "trabajo" es participar en eventos de caridad y otros deportes.

Pero eso no es todo, algunos equipos, en sus manuales, establecieron "multas" para las animadoras. En Raiders, las porristas deben pagar 10 dólares si llevan los pompones incorrectos a sus prácticas, o si sus botas no están limpias el día del juego. Si olvidaron alguna parte de su uniforme se les descuenta hasta un día de sueldo.

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Y, claro, si hay queja, les recuerdan que son “fácilmente reemplazables”.

“La intención (de los equipos) es controlar por completo el comportamiento de las mujeres, incluso cuando no están en su lugar de trabajo”, dijo la abogada Leslie Levy, quien representó a las animadoras que demandaron a los Jets y los Raiders.
“Es un problema de poder. Hay un trato diferente entre las porristas, las mascotas y cualquier otra persona que trabaja para el equipo”, agregó.

A diferencia de los jugadores, que están sindicalizados a través de la Asociación de Jugadores de la NFL, las porristas son trabajadoras eventuales con pocos beneficios. Incluso, también tienen prohibido el contacto con los deportistas: no pueden hablar con ellos, pedirles autógrafos o seguirlos en redes sociales y hasta deben evitar que ellos las sigan, de hecho deben bloquearlos si eso pasa.

Incluso hay equipos como los 49ers, quienes prohiben a sus porristas decir que lo son. Otros equpos prefieren no meterse en problemas: los Bears, Giants y Steelers no tienen grupo de animación.