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El obispo de Saltillo mencionó que las religiosas ya habían sido advertidas por el Vaticano desde meses antes sobre la supresión del monasterio, pero se negaban regresar a sus monasterios de origen

Tras difundirse un video en donde aparece Raúl Vera López discutiendo con un grupo de monjas afuera del monasterio de Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, en Saltillo, el obispo dio sus primeras declaraciones.

El obispo de Saltillo mencionó que las religiosas ya habían sido advertidas por el Vaticano desde meses antes sobre la supresión del monasterio, pero se negaban regresar a sus monasterios de origen. 

“Las hermanas ya tienen un mandato de la Santa Sede, en donde se advierte que la fundación del monasterio se suprime. Salió de Roma el 16 de abril. La Santa Sede tomó las cosas de manera muy equilibrada.

“Las religiosas fueron acusadas por la superiora del convento al que ellas no pertenecían. Ellas le fueron a pedir que las acogiera como monasterio principal para darle personalidad jurídica a esta casa mientras llegaban a convertirse en monasterio.

“Las mujeres ya habían pasado por varias comunidades. Ellas las acogieron. Hubo cuestiones que no me corresponde publicarlas, pero la superiora de la comunidad a la que ella pertenecía desde el 1 de octubre mandó una carta a la Santa Sede para señalarle cómo estaban procediendo a un modo contrario a lo que dice la legislación. Es una orden antigua de siglo 19”, señaló el obispo.

Añadió que como no procedían a moverse del lugar, quiso acercarse a dialogar con las mujeres y sus superiores.

“Cómo vi que eso no se movía, yo sabía que ahí ya no había una personalidad jurídica. Yo promoví un diálogo con ellas y con sus superiores. Se les pidió que regresaran a sus conventos, por lo tanto, dos de ellas tenían que irse a San Pedro Garza García.

“En uno de los diálogos, una mujer se negó a regresar. El día del video, yo me indigné. Hay una orden de la Santa Sede. Yo intenté que ellas se fueran durante meses. Me indigné mucho porque ella cerró la puerta, no solo para impedir que entrara yo, sino para que entraran las hermanas que venían a hablar”, aseguró el obispo de Saltillo.

Vera explicó que hubo una obstrucción deliberada de mandato, además de que las personas seguían acudiendo a la casa que las monjas ocupaban, pues creían que se trataba de un recinto religioso, por lo que ésta también fue una de las razones de la supresión del monasterio.