Hace tres semanas se suicidó mi pareja. Cada día es peor que el anterior, no sé qué hacer, no quiero continuar. Intento recordar que antes de que se suicidara yo tenía muchas ganas de vivir, pienso en mi familia y en que no les quiero hacer esto, pero poco a poco todo deja de importar. No es que no pueda soportar el dolor, es que ya no le veo sentido a nada, no veo por qué tengo que ser fuerte, seguir aquí, realmente respeto su decisión, la muerte nos llega a todos, no es tan terrible adelantarla un poco.

Me desespera que ya no puedo sentir, veo a mis amigos, a mis hermanas, a todo el mundo y no siento nada, ni rabia, ni amor, nada. Los pocos sentimientos que me quedan están enfocados hacia su suicidio, a ratos me da rabia que se fuera así, que voluntariamente nos haya causado esto, que no pueda reprocharle todo lo que me está haciendo pasar; en otros momentos sólo lo extraño y quisiera poder abrazarlo una vez más.

No quiero más palabras cursis, no quiero ánimos, ni ofertas religiosas. Quiero encontrar a alguien que haya pasado por lo mismo y hablar del tema.

Desolada

Estimada Desolada:

No he pasado por eso, pero puedo sugerirte acudir con un tanatólogo que te ayude a enfrentar la pérdida y a lidiar con el cúmulo de sentimientos que esto esté produciéndote. Créeme, se puede salir adelante, pero uno tiene que aprender a vivir en el presente y a contarse las cosas con cariño. El miedo está en cuestionarse el futuro cuando lo único que tenemos es el aquí y el ahora.

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