Comercio. Rumbo a la Central de Autobuses es un punto de venta de cabritos; hay quien los ofrece ya matados, como dijo don Lucio, listos para la parrilla, el horno o el ataúd. Foto: Vanguardia/Héctor García
Don Miguel cumplió 45 años ofreciendo la cena de Navidad para familias saltillenses

Por décadas, entre los saltillenses la vendimia de “cabritos de leche” ha sido una tradición en las inmediaciones de la Central de Autobuses, y en estas fechas de Navidad y Año Nuevo son muchos los que acuden a comprar uno, ya sea para hacerlo fritada, al pastor a la griega, al horno o al ataúd.

Miguel Pérez Velázquez acaba de cumplir 45 años vendido cabritos y de eso ha hecho su modo de vida.

“No, oiga, ya tengo 45 años vendiendo cabritos, desde que estábamos allá en el Mercado Juárez y ahora aquí (Central de Autobuses). Vendemos todo el año, pero en estas fechas más o menos se vende más”, dijo.

“Es una tradición en el norte el cabrito; la gente se los lleva para fritada y para asarlo al ataúd”, indicó.

Al momento de la entrevista, ayer al mediodía, Pérez Velázquez refirió haber vendido “unos 30 chivitos”.

Precisó que el precio depende si lo quieren para fritada o para asar, pues dependiendo de eso es la edad del animal.

“Cuando son para asar deben de tener entre 40 y 45 días (de nacidos); y cuando son para fritada son de 25 a 30 días, deben de ser más tiernitos”, señaló.

De esta manera, un caprino para fritada cuesta 500 pesos, mientras que para asar, el precio se eleva a 850 pesos, informó.

Lucio Medrano tiene cerca de 50 años comerciando cabritos: “Tenemos también chivos matados” (sic), refirió.

Y es que Medrano señala que también hay personas que prefieren el cabrito en canal, ya listo para sazonarse y llevarse a la parrilla, horno o ataúd.

“Hay de todos los gustos, unos los quieren ‘matados’, congeladitos, y otros no”, señaló mientras le mostraba a un cliente dos pequeños animales.

Indicó que una vez que el comprador selecciona el cabrito vivo que desea llevar, tiene la opción de llevárselo vivo, o por 50 pesos adicionales en un lugar cercano ofrecen el servicio de matanza para entregarlo fresco.

Don Lucio es auxiliado desde hace 15 años en el negocio por su hijo del mismo nombre.

“El cabrito se sigue vendiendo, pero ya menos, cada año va disminuyendo, más que nada porque llueve poco, no llueve igual, y hay menos cabritos”, aseguró.

Benjamín Castillo, quien en esos momentos llegó a comprar, informó que es cliente frecuente, al indicar que por lo menos compra entre 4 y 5 veces al año.

“A nosotros nos gusta asado a la griega o al ataúd”, indicó el joven mientras escogía lo que será la cena para hoy 24 de diciembre.

Precios

El costo del cabrito depende si el cliente lo quiere para asar o para fritada.

Para fritada el cabrito debe tener entre 25 y 30 días de nacido; su precio es de 500 pesos.

Para asar debe tener entre 40 y 45 días; su precio es de 850 pesos.