ESTIMADA ANA:

Vengo de una familia liberal, mis papás vivieron algunos años en unión libre y después de tener cuatro hijos, con el paso de los años se casaron. De la misma manera he llevado mi vida, vivo con mi novio desde que me gradué, hace casi seis años y estoy a punto de cumplir los 30.

Él insiste en que nos casemos, quiere que nuestros hijos nazcan dentro del matrimonio, pues su familia sí es muy conservadora y todos esos detalles son muy importantes para ellos. De hecho aún no me explico cómo es que logró salirse de su casa para irse a vivir conmigo, seguramente tuvo pleitos y discusiones cuando tomó la decisión.

El caso es que no me quiero casar, en mis planes no está el firmar un papel, asistir a una iglesia, hacer la gran fiesta y luego tener hijos. De hecho los niños no están en mis planes a futuro.

Me encanta y disfruto mi vida independiente, sin ataduras ni compromisos. Continuamente viajo con mis amigas, no solo en México, sino en otras partes del mundo y él, a pesar que le ha costado trabajo comprenderlo, no le queda más que aceptar mis decisiones, pues finalmente he trabajado ya muchos años para darme este tipo de gustos.

Él es libre de hacer lo que le plazca, no necesitamos “pedir permiso” para salir a divertirnos cada quien por su lado, nuestra relación se ha basado precisamente en esa independencia y libertad y así somos felices, pero el tema del matrimonio es algo en el que él insiste.Ya en un par de veces en todo el tiempo que tenemos en esta relación él me fue infiel. Terminó por confesarlo y acordamos que no volvería a suceder, traté de no caer en pleitos inútiles de reclamos y cosas de esas. Preferí analizar las cosas de una manera más inteligente y le dije que las puertas de mi casa estaban abiertas de par en par para cuando quisiera irse, que no lo iba a retener, que era libre de decidir con quién y en dónde estar.

Me dijo que quería seguir conmigo y aquí estamos, con nuestras propias reglas, condiciones y acuerdos. Lo único que no me gusta es esa insistencia por “formalizar”, pues estoy casi segura que su familia es la que esté ejerciendo esa presión, por todo el “qué dirán”.

Bien clara he sido con él al decirle que no quiero casarme, que así soy feliz, pero en el último año sólo está buscando pretextos para sacar el tema. A veces me dan ganas de decirle que mejor terminemos, que no tiene sentido continuar si sus planes si los míos no son los mismos.

Yo tengo bien definido lo que quiero hacer con mi vida, por lo tanto, no cederé a sus presiones. De hecho solo le escribí por si alguien está en una situación similar, yo les sugiero que defiendan sus ideales, cumplan sus metas y propósitos de vida de la mejor manera, siendo felices con las decisiones que han tomado.

Yo creo que para ser feliz con alguien no es necesario firmar un papel ante la ley. Mis papás lo demostraron y son un matrimonio ejemplar que supo educar a sus hijos excelentemente bien, qué mejor ejemplo que el de ellos.

Claro, hay quienes no piensan igual, es sólo mi punto de vista y quería compartirlo. Lo importante de esta vida es disfrutar cada día al máximo, con esa libertad que nos de felicidad, que estar unido a una persona sólo por cumplir con un compromiso ante los demás, no garantiza la felicidad. 

         Ana maría
 
ESTIMADA ANA MARÍA:

Te agradezco que confíes en este espacio para externar tus puntos de vista respecto al matrimonio. Como bien lo dices, hay quienes estén de acuerdo y hay quienes definitivamente no disfrutan hasta tener un papel de por medio.

Es excelente que tengas bien claros tus propósitos de vida, eso significa que eres una persona con la madurez suficiente para decidir estar o no estar con alguien a tu lado. Te felicito por ello. Que tengan todos un excelente inicio de semana.
 
         ANA

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