Aldegundo Garza, sobrino de la maestra Victoria Garza. Especial
Una mujer culta y educada, así fue la maestra Victoria Garza Villarreal, quien será galardonada con la Presea Saltillo (post mortem) por el Ayuntamiento de la ciudad

Todos recordamos a un maestro que marcó nuestra vida de una forma positiva. No solo por los conocimientos abundantes, también por su entrega y empatía, su comunicación humana, alguien que educa para que seas libre. Así recuerda Saltillo a la maestra Victoria Garza Villarreal, a quien el Ayuntamiento le concedió la Presea Saltillo 2020 en la categoría Post Mortem. Su vida fue un ejemplo de vocación y generosidad para compañeros, alumnos y familia, platicó don Aldegundo Garza de León, fundador del Museo de las Aves y sobrino de la maestra Victoria.

Con una trayectoria de más de 50 años, la maestra Garza Villarreal no era partidaria del protagonismo aunque en vida realizó actividades importantes, como ser parte de la fundación de la Escuela Secundaria Nocturna en 1949, para “darle oportunidad a los trabajadores de seguirse capacitando y poder realizar una licenciatura, carrera técnica, que les permitiera acceder a mejores niveles de vida”, explicó don Aldegundo.

Incluso después de su fallecimiento, la familia encontró cartas y documentos en su biblioteca, que heredó al sobrino Aldegundo Garza, sobre trabajos que nunca presumió, pero que dan testimonio de su compromiso con la docencia de una manera discreta y humilde.

Victoria Garza nació el 10 marzo de 1894 y falleció el 9 febrero de 1972, y dejó un legado de cariño y pasión por la enseñanza y la familia. Ella no se casó, su compromiso con la docencia fue total, sus especialidades y amores fueron también la literatura, la pintura, el dibujo y la música. Y de esto nos habló su sobrino Aldegundo Garza de León.

 —¿Qué significa para la familia el reconocimiento que ahora le concede Saltillo a la maestra Victoria Garza Villarreal?—

“Significa para nosotros un motivo de gran alegría porque la admiramos, la quisimos, quisiéramos todos los que tenemos su sangre, relación de familia, tener la determinación, el valor, la humildad de seguir su ejemplo. Ella no era de reconocimiento, de cacarear su trabajo, al contrario, quería pasar inadvertida. Quizás lo único que nos pudiera hacer poquito de tristeza es que no puede disfrutar de esto en vida”.

 —¿Cuál era la motivación que ella tenía para desempeñar su trabajo?—

“Para ella lo más importante era enseñar, que una sociedad, la juventud, la niñez, pudieran ser cada vez más instruidos, mejor capacitados, para ir accediendo a trabajos mejores, ingresos mejores, puestos más remunerados, y que en un momento dado la sociedad, el país, fuera dirigido por personas preparadas, honestas y trabajadoras”.

 —Además de las clases, ¿cuáles eran sus grandes pasiones, lugares o comidas favoritas de Saltillo?—

“Salía poco de la ciudad. Le gustaba mucho ir a los museos. Fue alumna de Rubén Herrera, hicieron exposiciones juntos. Su distracción, su forma de estar relajada o descansada, era estar en casa con su familia, salir con sus amistades cercanas, que todas eran aficionadas a la poesía, literatura, pintura, eso era lo que a ella le alimentaba el alma. No se preocupaba mucho por alimentos o bebidas de algún tipo”.

 —¿Cómo era de maestra?—

“Era una persona al mismo tiempo estricta y muy dulce. Estricta porque estaba inclinada a enseñar a sus alumnos un alto sentido de responsabilidad, puntualidad, asistencia. Dulce porque cuando alguien le pedía ayuda, siempre la brindaba, a sus alumnos, compañeros y familia. Al que quería trabajar y superarse, siempre tenía los brazos abiertos. Al que quería hacer desorden, lo trataba con disciplina, exigencia”.

 -¿Cómo la recuerdan en la familia?-

“En su familia fue un ejemplo. Ella nunca se casó, fue soltera. Y todo el tiempo estaba ayudando a su familia en cualquier forma que ella pudiera y con la misma actitud: callada, sin que nadie supiera, sin que nadie se enterara. Pienso que fue un ejemplo para todos quienes tuvimos el privilegio, la gran satisfacción y alegría de estar cerca de ella y de recibir su ejemplo y sus enseñanzas”.

Nazul Aramayo

1985. Reportero enfocado en temas de movilidad, medio ambiente, historias de vida, cultura popular, música, literatura. Autor de los libros “Cantinas que merecen ser amadas y personas que no” (Producciones El Salario del Miedo: 2019), “La Monalilia y sus estrellas colombianas” (FETA: 2017) y “Eros díler” (Jus: 2012). Ha sido ganador del Premio Estatal de Periodismo Coahuila 2017 y 2018, en los géneros de Crónica y Mejor Trabajo de Periodismo Cultural respectivamente. Ganador del XXIX Concurso Literario Nacional “Magdalena Mondragón” en el género de cuento. Ha sido becario del PECDA y FONCA.