La localidad de Nantes, en el noroeste de Francia, fue escenario de disturbios por segunda noche consecutiva, desencadenados por la muerte el martes de un joven de 22 años a manos de la policía. Foto: AP
19 personas fueron detenidas, dijo por su parte el primer ministro francés, Édouard Philippe, que condenó la violencia en una visita a la ciudad, donde prometió "la mayor transparencia" en el esclarecimiento del caso.

La localidad de Nantes, en el noroeste de Francia, fue escenario de disturbios por segunda noche consecutiva, desencadenados por la muerte el martes de un joven de 22 años a manos de la policía, informó la prefecta Nicole Klein.

"Tuvimos menos que la noche anterior, pero aún así mucha violencia", dijo Klein esta mañana a la emisora Europea 1.

19 personas fueron detenidas, dijo por su parte el primer ministro francés, Édouard Philippe, que condenó la violencia en una visita a la ciudad, donde prometió "la mayor transparencia" en el esclarecimiento del caso.

En torno a cien jóvenes encapuchados atacaron a los bomberos, mientras la policía utilizó gases lacrimógenos, según la prefecta. Un policía resultó herido.

Negocios quedaron devastados e instalaciones públicas sufrieron graves daños como resultado de los disturbios.

La violencia se desencadenó en la noche del martes después de que un policía disparara hiriendo de muerte a un joven de 22 años que, según las autoridades, había intentado evadir un control.

Según la Fiscalía, el joven dio una identidad falsa durante el control policial. Por eso los policías le pidieron que los acompañara a comisaría, pero el conductor intentó al parecer evitarlo dando marcha atrás al vehículo.

Un policía resultó golpeado en la rodilla en esa acción y su compañero respondió abriendo fuego contra el conductor, según la versión policial, que contradicen algunos testigos citados por medios franceses. El joven murió más tarde en el hospital.
 
Una investigación está en marcha para evaluar el comportamiento policial.

La prefecta Klein indicó que el barrio de Breil, donde se produjo el suceso, sufre problemas de tráfico de drogas y armas, aunque los disturbios como en las dos pasadas noches no son habituales en Nantes.

Los dramáticos sucesos recuerdan a los disturbios en los barrios periféricos que sacudieron Francia en 2005. En aquel momento dos jóvenes que huían de la Policía cerca de París se electrocutaron al meterse en la cabina de un transformador. El accidente desató una ola de revueltas juveniles durante semanas en todo el país.