1. Cuando busques romper la soledad, ve al desierto. Elige bien la compañía; al subir sostendrá tu mano sin tomar tu mano. Ambos se sostendrán.

2. Cuando quieras abrir tu corazón, ve al desierto. Camina un buen trecho. A cambio te entregará un fruto amargo que ayudará a hablar con la verdad.

3. Cuando quieras dejar el melodrama ve al desierto. Todos tus relatos serán desollados por el sol.

4. Cuando vayas al desierto, ve con quien te muestre un sitio oculto. Contemplarás peces resguardados en el agua transparente de una cueva. Tus ojos danzarán con sus formas; su ondulación plateada entrará en ti y con ella, la serenidad.

5.  Cuando quieras borrarte, ve al desierto. Serás piedra, conejo, sol violeta y luna rubia. Sobre todo, serás el otro.

6. Cuando vayas al desierto siéntate. Por media hora al menos no hagas absolutamente nada. Esfuérzate.

7.  Cuando vayas al desierto busca una ladera y aguarda la danza de los fantasmas. Sostendrás una larga conversación. Prepárate para convertirte en uno de ellos.

8. Cuando vayas al desierto, comprende el valor de quien te muestra los paisajes y los nombres de las plantas. Así entrarás en un jardín de maravillas puntiagudas, ese será todo tu mundo, reconocerás la tierra de tu cuna.

9. Cuando vayas al desierto espera en las elevaciones, expulsa los sonidos de la ciudad y cálzate de silencio. Solo así podrás escuchar a la gente del desierto, la música de sus palabras. Es como entender a la tierra y al sol.

10. Cuando vayas al desierto ve con un espíritu gentil. Solo él será tu puente entre la gente del desierto y tú.

11. Cuando vayas al desierto, entra en la casa de la gente del desierto. Encontrarás una herradura sobre la puerta, paredes y piso de tierra. Nada mediará entre la primera habitación y la vista al fondo, de un hombre dormido en una cama de madera, marcado su rostro ausente por el ardor del cielo.

12. Cuando vayas al desierto, prométele al desierto que volverás. Cumple tu promesa. 

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