Orgulloso. Don Javier está satisfecho con sus logros; ser taxista le ha permitido dar estudios profesionales a sus cuatro hijos. / Héctor García
Con más de 40 años como chofer de auto de alquiler, don Javier afirma que ese oficio ha evolucionado en muchos aspectos

De dos cosas está seguro el señor Javier García Sánchez: que su trabajo de taxista le permitió sacar adelante a su familia, con 4 hijos ahora profesionistas y que el oficio ha evolucionado en muchos aspectos en comparación de hace más de 40 años cuando comenzó a tomar el volante y hacer sus “pininos”, como él los describe.

Su padre fue taxista y con esto no hace falta ahondar por qué se dedicó a esta actividad. Recuerda que el primer contacto con el servicio de transporte público fue sobre lo que hoy es el bulevar Francisco Coss, en la antigua estación del ferrocarril, donde los autos de alquiler esperaban su turno estacionados en forma de batería.

El señor García platica que el oficio de taxista ha cambiado mucho. Ya no es visto igual por la sociedad, aunque reconoce que en parte ha sido por las costumbres que los ruleteros modernos han adoptado. En la década de los 60 el propio gremio prefería compañeros de experiencia al volante y cierta edad para no poner en riesgo a los clientes.

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“Todos tenían arriba de 35 años y eran señores de respeto, señores de sombrerito, vestidos formalmente, así se usaba”, comenta el señor García Sánchez. “El carro muy limpio y la amabilidad no podían faltar en los taxistas de aquel tiempo”, agrega.  

Orden. En los años 60 todos los taxistas andaban uniformados, con corbata y kepí. / Héctor García
En la década de los 60 el propio gremio prefería compañeros de experiencia al volante y cierta edad para no poner en riesgo a los clientes”.
Javier García Sánchez, taxista.

Años antes de tomar el volante y luego de salir de clases de la Escuela Miguel López, de niño ayudaba para llevar las maletas hasta la cajuela de los taxis o vendiendo pan de pulque a los viajeros que llegaban a la ciudad.

Los tiempos han cambiado, recuerda que en sus inicios habría unos 700 taxis en todo Saltillo e incluso trae a su memoria el nombre de algunos de sus compañeros de labor, quienes en ese entonces cobraban unos tres pesos por carrera.

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Observación. Don Javier recomienda tratar bien al pasajero. / Héctor García

Sin embargo, la llegada de la industria detonó el crecimiento de la ciudad con sus vialidades, la demanda de transporte también incrementó y con ello el número de ruleteros circulando en la ciudad, quienes, en su mayoría, fueron olvidando aquellos detalles que los distinguieron durante décadas.

Don Javier García no quiere decir que los taxistas jóvenes de la actualidad sean groseros, pero sí considera que a muchos les falta ser un poco más amables y tratar mejor a los clientes; dice que su satisfacción es cuando sus pasajeros le dan las gracias y le desean buena jornada de trabajo.

Comenta que la uniformidad de los autos de alquiler y la implementación del taxímetro es algo que ya era necesario desde hace tiempo en la ciudad, ahora considera que la autoridad debe implementar la tarifa nocturna para resolver algunos detalles que están pendientes.

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Entérese
> En la década de los 60 no se aceptaba que jóvenes menores de 35 años condujeran vehículos de alquiler.
> Todos los taxistas tenían más de 35 años, usaban sombrerito... eran señores de respeto.
> En 1965 había aproximadamente 700 taxis en Saltillo (en la actualidad existen más de 5 mil).
< La tarifa promedio era de tres pesos.