Especial
Donan dinero y artículos de higiene personal para Tadeo y Camila

Pañales, toallitas húmedas, artículos de higiene personal, prendas y cerca de 5 mil pesos en efectivo, entregaron alumnos del Instituto Tecnológico Don Bosco a Alfredo Gallegos Rentería, como ayuda para sus dos hijos, quienes sufrieron un accidente el pasado 14 de octubre y resultaron gravemente heridos.

Luego de que se realizó una colecta por alrededor de 46 estudiantes del plantel en mención, ayer mismo se entregó la aportación al padre de Tadeo y Camila.

Fuera del Hospital del Niño se encontraba el padre, tenía la mirada perdida, con evidente angustia, de pronto uno a uno a uno de los jóvenes estudiantes de Preparatoria se fueron acercando y se sorprendió.

Fue cuando Juan Luis González y Salvador Hernández, docentes de la Institución, explicaron sus intenciones por apoyar a los pequeños de seis y siete años, y Alfredo mostró una sonrisa.

Fueron paquetes de pañales, artículos de limpieza y dinero en efectivo lo que los jóvenes lograron reunir en tres días consecutivos.

“La institución es altruista y cuando los muchachos se dieron cuenta del accidente les conmovió mucho y empezaron a pedir autorización, recolectaron productos y formaron un fondo económico para apoyo de las cirugías y se reunieron más de 5 mil pesos”, agrega uno de los maestros.

Aunque por el momento al padre no se le ha informado del monto final de la atención médica han recibido sus hijos, agradeció la aportación hecha por los jóvenes, al igual que los demás apoyos realizados por la sociedad saltillense.

Señaló que Camila ya se encuentra despierta recuperándose de las operaciones que le fueron realizadas para reconstruir su rostro, Tadeo ya puede caminar y ahora puede recordar toda su vida hasta el momento del accidente.

Ahora solo queda poder prepararlos a ambos para informarles sobre la muerte de su madre, quien ese día viajaba en el mismo vehículo con su pareja sentimental y su abuela, esta última también perdió la vida.

Entérese

Tadeo y Camila participaron en un choque en el que fallecieron su madre y bisabuela.

El niño ya puede caminar y recuerda su vida (había perdido la memoria).

La niña se recupera de las cirugías que le hicieron para reconstruir su rostro.