En estos tiempos de ruido y furia, ¿dónde está el centro? Lo pregunto mientras escucho tambores de guerra y miro rostros pintados para el combate, listos para sacrificar, una vez más, nuestra maltrecha alma nacional.

Pregunto, ¿dónde está el centro?; en medio del choque entre “pejechairos” y “neofifís”. Lo inquiero, no para ser vomitado por una indefinición apedreada por ambos lados.

No. Lo hago por una sencilla razón: la polarización, entre una minoría de clase media alta y alta contra una mayoría de clases medias, populares y campesino-indígenas sólo conduce a la lucha de clases y a la ruptura progresiva del tejido nacional.

Es imposible negar las razones del enojo e indignación de esas clases mayoritarias por haber sido excluidas, de manera sistemática, por un modelo económico neoliberal que benefició –de manera rapaz– de 1982 a 2018 a una élite económica aliada a la élite política priista y panista.

Pero también es difícil entender la falta de sensibilidad y autocrítica de esas clases minoritarias para registrar una verdad sencilla: su privilegio ahonda el abismo social de oportunidades alimentarias, laborales, educativas, culturales, médicas, de acceso a una vivienda digna y a una ciudadanía plena. No es su culpa. Esas clases han sido beneficiarias de un modelo económico que las ha favorecido de manera indiscriminada.

Por eso, su condición no las exime de entender y asumir su compromiso con el País en el cual viven. Como me lo dijo alguna vez don Javier López del Bosque, capitán del Grupo Industrial Saltillo: “Nuestro privilegio de tener no nos permite olvidar que todos, sin distinción de clase social, estamos en el mismo barco. Se hunden ellos y nos hundimos todos”. Y luego, me preguntaba con entera sencillez: “¿qué podemos hacer por ellos?”.

Pero en este momento de crispación social, ¿quién escuchará sus palabras? Mientras unos exigen venganza, los otros responden con odio.

Por ello, urge edificar una posición política de centro, no partidista, de corte ciudadano; capaz de construir puentes entre ambas partes. Comprometida, siempre, con el mejor México posible. Nada más.

@Canekvin