A la memoria de Enrique Fernández del Valle

Las denuncias y protestas tienen efectos más duraderos cuando hay organizaciones ciudadanas que les dan seguimiento. 

Enrique Peña Nieto es arquetipo del gobernante que mete las críticas al hoyo negro de la indiferencia. Su gusto por el dispendio se confirmó con el lamentable deceso de Rafael Tovar y de Teresa. Cuando el Secretario de Cultura entró en la fase terminal, el Presidente mandó uno de sus nueve aviones para traerlo de Phoenix, Arizona, a morir en un hospital militar de la Ciudad de México. 

Es un gasto ofensivo porque, en diciembre de 2016, México ya estaba siendo azotado por los nubarrones de la inflación y la carestía. Es un despilfarro innecesario porque, en teoría, Tovar y de Teresa estaba amparado por un seguro de Gastos Médicos Mayores que generalmente tienen una cláusula para traslados en aviones ambulancia (estoy esperando la información que solicité por InfoMex para precisar lo anterior). 

Si el Presidente maneja así los recursos públicos, resulta lógico que Juan Manuel Carreras López, gobernador priísta de San Luis Potosí, utilizara el helicóptero oficial para hacerse presente en los 15 años de Rubí. Estamos ante actitudes heredadas del presidencialismo priísta. En los años 90 realicé una investigación con Helena Hofbauer que publicó Reforma: demostramos que Carlos Salinas se gastó 857 millones de dólares de una partida secreta –autorizada por la Constitución– sin informar en qué y cómo los utilizó. Alianza Cívica aplicó la pinza jurídica y demandó en 1996 al presidente Ernesto Zedillo para que informara sobre el manejo de esa partida; respondió dejándola en ceros. Así sigue. En ese caso sí funcionó la investigación porque hubo quien la difundiera y le diera seguimiento.

El urbanismo salvaje ha destrozado ciudades y enriquecido a funcionarios corruptos. En la capital, son mayoría los delegados que se han aprovechado de los cambios en el uso de suelo. El jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, guarda un silencio cómplice que favorece a los desarrolladores depredadores.

Hay funcionarios capitalinos con otra actitud. En el combate a este tipo de corrupción destacan las delegadas Xóchitl Gálvez (PAN) de la Miguel Hidalgo y Claudia Sheinbaum (Morena) de Tlalpan. Sobre ellas comentaré en otra ocasión. Hoy me centro en Ricardo Monreal (Morena) de la Cuauhtémoc a raíz de un debate que se dio en la revista Nexos en los primeros días de diciembre de 2016 entre Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y la Delegación.

Salvador Camarena encabezó un equipo de MCCI que publicó un texto sólido y crítico sobre la corrupción urbanística en la Cuauhtémoc. La Delegación no se refugió en el silencio como Mancera o Peña Nieto, dio su versión sobre cada una de las acusaciones y luego vino la contrarréplica de Camarena y asociados. La Cuauhtémoc reconoce que no “se ha terminado el coyotaje y la corrupción en la Delegación”, pero “tampoco mantiene los niveles de impunidad, sistematicidad y tolerancia que reportaba hace un año” (véanse los tres documentos en www.sergioaguayo.org). Hay quienes piensan que la respuesta de Monreal es deficiente; es posible, pero una consecuencia positiva es que Suma Urbana, Ruta Cívica y otras organizaciones utilizarán esa información en un proyecto que pronto difundirán.

El “gasolinazo” ha generado una saludable efervescencia y un deseo de “hacer algo”. Tan importante es protestar, como canalizar una parte de la energía a la construcción del tejido social positivo que acorrale primero, y erradique después, los dispendios y abusos cometidos por gobernantes como Enrique Peña Nieto, el presidente que tomó el avión para irse a jugar golf con sus cuates en lugar de dar la cara por el “gasolinazo” que ordenó. 

LA MISCELÁNEA
Resulta lógico que también haya dos tipos de empresas. El Gobierno de Enrique Peña Nieto está pagando mil 45 millones de pesos a la constructora española Aldesa para que construya el libramiento de Cuernavaca. En el tiempo que llevan las obras, Aldesa ha demostrado el desprecio que siente hacia los usuarios que utilizamos ese camino. La falta de señalamientos es tan criminal como la tolerancia de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes de Gerardo Ruiz Esparza.

@sergioaguayo

Colaboraron Maura Roldán Álvarez y Zyanya Valeria Hernández Almaguer.