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Los atentados, en Alejandría y en una ciudad del delta de Nilo, se producen tres semanas antes de la visita del Papa a Egipto

La antiquísima comunidad cristiana copta, que representa un 10% de la población de Egipto, ha sufrido este domingo dos nuevos atentados después de haber sido recientemente amenazada por el Estado Islámico. Al menos 27 personas han muerto y más de medio centenar han resultado heridas tras una explosión de una bomba artesanal registrada en la iglesia copta de San Jorge de Tanta, localidad del delta del Nilo situada 120 kilómetros al norte de El Cairo. El templo se encontraba abarrotado de fieles durante la celebración de la misa del Domingo de Ramos, que marca el inicio de la Semana Santa. Horas después, se ha producido un presunto atentado suicida ante la iglesia de San Marcos en Alejandría, donde ha causado al menos seis  muertos y una veintena de heridos, según la televisión estatal. El patriarca de la iglesia ortodoxa copta, Tawadros II, había estado en el templo poco antes. Ambas explosiones se producen tres semanas antes de la visita de papa Francisco al país norteafricano.

El Ministerio de Sanidad egipcio confirmó a la agencia estatal de noticias MENA el balance de víctimas, que ante la gravedad de algunos de los heridos podía seguir creciendo. Ningún grupo ha reclamado inmediatamente la autoría del ataque. El ISIS, que se atribuyó la explosión que causó 25 muertos el pasado diciembre en el recinto de la catedral copta de San Marcos, en El Cairo, había amenazado en febrero con volver a atentar contra la comunidad cristiana de Egipto. Decenas de familias coptas huyeron de la península del Sinaí tras el mensaje difundido por los yihadistas del grupo Provincia Sinaí, filial local del Estado Islámico, y del asesinato de tres coptos en la ciudad de Al Arish, en la costa mediterránea de la península.

El papa Francisco –que tiene previsto visitar al patriarca de la iglesia ortodoxa copta en el mismo recinto de la capital egipcia donde se encuentran la catedral y la sede de la jerarquía eclesial– condenó desde el Vaticano el atentado antes del rezo del Ángelus en la plaza de San Pedro.

En declaraciones a la televisión privada On Tv, el primer ministro egipcio, Sherif Ismael, condenó el ataque y reiteró la determinación del Gobierno de acabar con el terrorismo en el país: "Se trata de un acto terrorista impío, pero erradicaremos el terrorismo de Egipto y tenemos la determinación para acabar con los grupos terroristas".

Con unos nueve millones de fieles, los coptos ortodoxos representan la comunidad cristiana más numerosa de la región y sus raíces se hunden en los primeros años de la cristiandad. Sus iglesias y propiedades fueron atacadas en varias zonas del país tras el golpe de Estado encabezado en 2013 por el mariscal Abdelfatá al Sisi contra Mohamed Morsi, dirigente de los Hermanos Musulmanes, que se había convertido un año antes en el primer presidente egipcio elegido en unos comicios libres.

Sectores islamistas egipcios acusaron a los cristianos de haber respaldado el pronunciamiento militar que llevó al poder al actual presidente, quien fue refrendado en las urnas en 2014. El papa copto Tawadros II figuraba en primera línea de la foto de jefes militares y líderes políticos y sociales que expresaron desde un primer momento su apoyo a El Sisi tras el golpe.