Jorge Fuentes Aguirre reconstruyó partes del cuerpo humano como cirujano plástico, al mismo tiempo que reconstruía memorias y recuerdos de Saltillo. FOTO: ESPECIAL
Sus amigos lo recuerdan como una persona extraordinaria, leal y de mucha fe

La tarde de ayer murió Jorge Fuentes Aguirre, hermano de Armando Fuentes Aguirre, “Catón”. El reconocido médico habría fallecido entre las 15:00 y las 16:00 horas, por problemas de salud que se agravaron en los últimos meses.

Le sobreviven su esposa, María Teresa de León de Fuentes, con quien el año pasado celebró 60 años de matrimonio; y sus hijos: Teresa Catalina, Patricia y Jorge.

Jorge Fuentes Aguirre reconstruyó partes del cuerpo humano como cirujano plástico, al mismo tiempo que reconstruía memorias y recuerdos de Saltillo.

El conocido médico y literato nació el 28 de febrero de 1937 en la ciudad de Saltillo, estudió Medicina en la ciudad de Monterrey y, terminando su carrera, se trasladó a los Estados Unidos, donde permaneció durante ocho años realizando estudios de postgrado, primero en Cirugía General, luego en Cirugía Plástica, con énfasis en Cirugía Plástica Reconstructiva.

Posteriormente, realizó su doctorado en Historia y Filosofía de la Medicina y obtuvo un máster en Tanatología y otro  en Bioética.

A su retorno a Saltillo ejerció su profesión, fue uno de los fundadores del Hospital Universitario y la carrera de Cirugía Plástica Reconstructiva, que continuó durante casi 60 años.

Al mismo tiempo inició el servicio de consulta externa para pacientes indigentes como parte del servicio a Dios que le dejó su educación básica con los Hermanos Lasallistas y con la Comunidad Jesuita del Colegio de San Juan.

Fue conferencista en temas de humanismo y espiritualidad, escritor con 21 obras publicadas en la editorial Buena Prensa, y miembro numerario de la Academia Nacional Mexicana de Bioética.

El también catedrático de Historia de la Iglesia y de Teología de la Revelación en el Instituto Seglar de Estudios Religiosos de Saltillo, cumplió  apenas el 2020, 60 años de casado.

Además, miembro de la pastoral clínica del grupo de hospitales Christus Muguerza, en México y desde 1987 impartió un curso de formación para ministros extraordinarios de la Sagrada Comunión en la vicaría de Saltillo.

Fundador y director general de la fundación “Estoy en ti: Al enfermo en el nombre del Señor”, fue considerado a nivel nacional como el precursor en la introducción de un sistema de atención clínica humanística y espiritual, que ha renovado la práctica médica moderna.

Publicó en 1993 su primera obra sobre la misa, “El Señor está aquí, y te llama”, en edición de autor. Un sinfín de obras bienhechoras e innumerables cátedras construías lo caracterizan como un médico excepcional.

HOMBRE DE FE

“Un oficio no mencionado que ejerció de por vida es el de la amistad, donde se lo topara uno era un gran conversador, podías hablar con él de lo que fuera, era un hombre con mucha fe”, comentó Esperanza Dávila, directora del Recinto Cultural Vito Alessio Robles.

Un oficio no mencionado que ejerció de por vida es el de la amistad”.
Esperanza Dávila, directora del Cecuvar.

Envió un saludo afectuoso a su familia y esposa, además de guardar en oración a un gran amigo, tras su fallecimiento.

“Era uno observador de la vida, de nuestro Saltillo, podría opinar de cualquier tema, yo lo conocí hace muchísimos años, cuando nos tocó dar clases en la misma escuela”, agregó la directora.

Prueba de su amistad fue una llamada reciente, cuando platicaron una anécdota en la que Fuentes Aguirre compartió asiento en un teatro donde presentaban zarzuelas, con Plácido Domingo cuando eran niños, después plasmado en una columna escrita por Dávila.

La noticia, reconoció, la tomó por sorpresa con una partida que deja un hueco enorme en el corazón de todos sus amigos y quienes tuvieron la fortuna de escuchar sus consejos.

“Ya no se ve tanto, pero en la literatura, había muchos médicos que adicional a su profesión son escritores, que cultivan la literatura, Jorge lo hacía y lo disfrutaba tanto como su profesión en la medicina”, agregó.

El médico literato no solo reconstruyó retratos escritos de la ciudad sino que también lo hizo con personas que recurrieron a él como médico cirujano, pues el cambio que ofrecía como especialista venía de adentro, explica, como si fuera capaz de reconstruir el mejor personaje, la mejor versión de aquel paciente, dijo Esperanza Dávila.

‘Lo recordamos sonriente’

María de los Ángeles Alvarado, compañera del Instituto Plancarte, junto a otros 10 egresados actualmente en Saltillo, Monterrey y México, dieron las condolencias a sus hijos y familiares por tan grande pérdida.

“Somos amigos de la familia, desde que estábamos en el colegio, en la generación del 57, algo que siempre celebramos”, aseguró María de los Ángeles, quien presenció muchas de sus pláticas amenas.

“Lo recordamos sonriente, pacífico, un hombre franco. Hace menos de una semana hablé con él para saludarlo, me dijo ‘ruega mucho por mí’, me lo dijo tres veces, para mí fue una despedida”, dijo Alvarado.

“Nos dejó un mensaje que lo queremos en Saltillo y toda la República, cada texto o libro fue su testamento”, expresó su compañera de escuela y amiga.

Entre las características que más lo identificaron su carrera fue su sentido humanista. “Vivamos cada uno de nuestros momentos a plenitud, con ello viviremos cada día una vida realizada, revestidos de paz, libertad y de alegría”, son palabras que definen la filosofía de vida del doctor.