En casos como el de Javier Duarte, ¿pesa más la corrupción del funcionario o la impunidad que le otorgan las instituciones? Lo segundo, obviamente. 

Javier Duarte ha sido uno de los prófugos más célebres de la opinión pública. En numerosas ocasiones se le denunció por violaciones a los derechos humanos y por corrupción. Las instituciones responsables se hicieron las desentendidas. Por ejemplo, el 27 de enero de 2012 autoridades hacendarias detuvieron a personal de Duarte en el aeropuerto de Toluca con 2 maletas cargando 24.9 millones de pesos en efectivo. Duarte declaró que con ese dinero se pagaría a proveedores; lo demostró ¡con un oficio sin sellos! y ¡con un contrato fechado después del incautamiento! 

La Secretaría de Hacienda en la época de Felipe Calderón —cuyo titular en ese momento era José Antonio Meade— decidió creerle a Duarte y le regresó el dinero con todo e intereses. ¿Duarte hubiera saqueado tan cínicamente al erario de haber sido castigado en esa ocasión? Eso lo ignoramos. Sabemos que otra institución omisa fue el Instituto Federal Electoral (ahora INE). No actuó pese a que los candidatos a la Presidencia opuestos a Enrique Peña Nieto pidieron se investigara a fondo y a que había la sospecha de que se trataba de una aportación a la campaña de Enrique Peña Nieto. 

Un flanco débil (que es de hecho una complicidad) del IFE y del INE ha sido la renuencia a investigar de oficio el tema del dinero sucio. Se hicieron pusilánimes desde que los partidos corrieron en el 2003 a los consejeros del IFE que se atrevieron a investigar y multar al PRI, al Verde y al PAN por el Pemexgate y los Amigos de Fox. 

Conocedores de su apocamiento, en 2015 un grupo de ciudadanos arropamos la petición al Consejo General del INE #QuitenRegistroalVerde con más de 150 mil firmas ciudadanas. Era un planteamiento bien sustentado en un historial de corruptelas que se confirmaron en una notable secuencia de ilegalidades cometidas por el Verde durante el proceso electoral de 2015. Demostramos que el Verde es un fiel exponente de los males que aquejan nuestra vida pública. Esperábamos un remedio o una explicación acorde con la gravedad de los hechos. 

El planteamiento fue mal recibido por la mayoría que controla el INE. El tono lo sentó Lorenzo Córdova cuando comentó, desdeñoso, que el INE “no se conducía con la estridencia de la tribuna”. Después imperó el silencio y cuando pasó la elección (agosto de 2015) 7 consejeros arroparon al Verde y rechazaron la petición. Lógico en el caso de los 4 consejeros afines al PRI; penosa la postura de 3 académicos (Lorenzo Córdova, Ciro Murayama y Benito Nacif) que ni organizaron una discusión pública ni razonaron sus argumentos. Se lavaron las manos diciendo que a los electores correspondía quitar con su voto el registro. Llevamos el caso al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TPEJF) quien confirmó, el pasado 5 de octubre, la decisión del INE. 

Lamentable la pobreza de las justificaciones empleadas por el INE y el Tribunal Electoral. Evadieron las preguntas de fondo. ¿Por qué ninguna organización ambientalista seria se siente representada por el Verde?, ¿es irrelevante que el Verde sirva de prestanombre a las televisoras para tener una “telebancada”?, ¿es partido o negocio? En suma, ¿qué lastima más a la democracia electoral?, las ilegalidades del Verde o la impunidad que le otorga el INE y el Tribunal Electoral. 

Cuando Duarte pasó de prófugo de la opinión pública a fugitivo de la PGR, retumbaron en los medios las declaraciones de políticos opositores al PRI condenando la impunidad. Al mismo tiempo, los partidos en el Senado se peleaban por la manera como se repartirían los nombramientos de los nuevos magistrados del Tribunal Electoral Federal. Al final, tres se los queda el PRI y el Verde, dos el PAN, uno el PRD y sobre el séptimo todavía se discute si es independiente o si responde directamente a Los Pinos. El partido que tiene al precandidato a la Presidencia que encabeza las encuestas, Morena de Andrés Manuel López Obrador, fue excluido del reparto. El Presidente envió un tuit felicitando a senadores y magistrados. Estos prometieron fortalecer el Estado de Derecho y dar confiabilidad a las elecciones. 

No tienen ni vergüenza ni remedio. 

Comentarios: www.sergioaguayo.org 
Colaboró Maura Roldán Álvarez