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La Amedi asegura que no hay nada aparentemente ilegal en la licitación de 37 frecuencias, pero sí existen sospechas

El traspaso de frecuencias AM y FM de Tecnoradio por un precio de 287 millones de pesos acaba siendo un asunto meramente económico

Tecnoradio, el consorcio que ganó 37 frecuencias de radio en la más reciente licitación que realizó el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel), debe ser investigado de forma exhaustiva, pues si bien su participación en el concurso no fue ilegal, sí es sospechosa.

Especialistas y asociaciones aseguran que no es “normal” la forma en que salieron los anteriores dueños de la empresa (Cenobio Alfonso Amilpas Godínez y Carlos Lara Sumano), quienes tienen una amplia trayectoria en el gobierno.

Para Jorge Fernando Negrete, presidente de la Asociación Mexicana del Derecho a la Información (Amedi), ambos ex accionistas deben explicar por qué dejaron de tener acciones, si las vendieron, las regalaron o las donaron.

La empresa presentó la oferta más alta para cada frecuencia de radio que obtuvo, por las cuales pagará más de 270 millones de pesos.

Negrete asegura que Carlos Lara es un funcionario de medios con mucha experiencia, pues fue directivo de Satmex y mentor de Eduardo Sánchez, actual vocero de la Presidencia. “Entonces esto no tiene nada de inocente”, dice.

Reitera que es el gran experto satelital, de radiodifusión, telecomunicaciones y ahora de medios públicos, mientras Alfonso Amilpas es la “institución” que ha entregado títulos de concesión en diversos sectores en los últimos 30 años.

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“En la escritura de la empresa se dice que unos días antes (de la licitación) ellos salieron de la misma. No puedo decir que sea ilegal, pero tendríamos que apelar a la suspicacia, porque estos señores que se fueron de la empresa no son ajenos; estamos hablando de dos de los funcionarios públicos más experimentados del país”.

El especialista en derecho en telecomunicaciones insistió en que si bien todo suena legal, es sospechoso, porque cedieron las acciones a gente que ya tenía experiencia y había participado en la licitación de los televisores para el apagón analógico.

En agosto de 2015, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes informó el resultado de la licitación de 3.6 millones de televisores digitales por 7 mil 317 millones de pesos más IVA a las empresas Comercializadora Milenio SA de CV y Ddcam México SA de CV.

Según información emitida el pasado miércoles por Tecnoradio, la participación de Alí Eduardo Bañuelos Santana en esta empresa fue hecha a título personal y de manera independiente a su relación laboral como directivo de Grupo Diamond Electronics/Comercializadora Milenio, donde está a cargo de la comercialización de teléfonos inteligentes.

“No eran novatos, no son gente que no sepa de negocios con el sector público”, dice Negrete. “Si a eso se agregan las relaciones públicas al más alto nivel que se ven por todos lados, derivado de las relaciones del mentor, que es Carlos Lara, entonces no podemos apelar a la legalidad, pero sí a la suspicacia, pues suena muy extraño que dos días antes de la licitación se hayan vendido esas acciones”.

Señaló que no apelará a la revocación de las concesiones, pues el Ifetel no es un órgano facultado para resolver controversias o conflictos de interés de funcionarios públicos.

Debido a que los involucrados son un ex funcionario público vinculado al sector telecomunicaciones y otro en activo, corresponde a la Secretaría de la Función Pública hacer las investigaciones.

Negrete aseguró que puede ocurrir algo similar a la licitación de la tercera cadena de televisión, en la que todos esperaban que participara el grupo MAC, pero estaba vinculado con la llamada Casa Blanca y el entorno presidencial.

“Hubiera parecido que el gobierno les entregaba la tercera cadena de televisión; estamos a punto de algo parecido. Legalmente todo está bien, pero lo importante es la presión de la prensa, los especialistas o sociedad civil”, concluyó Negrete.

Iván Ruiz, del Instituto del Derecho a las Telecomunicaciones, citó a empresarios de la radio, quienes señalaron que lo licitado no tenía sentido porque no iban a poder recuperar la inversión.

“Si su modelo de negocio no se basaba en un retorno de inversión, entonces cuáles son las razones para presentar esas posturas; se podría interpretar como que quieren ofrecer otro tipo de servicios y no precisamente de radio”, dijo.

Comentó que una cadena de radio puede prestarse para negocios turbios, como lavado de dinero y uso de campañas políticas, y explicó que la descalificación del concurso solo sucederá si entregaron información falsa al Ifetel o incumplieron las bases de licitación.

Tecnoradio fue consultado por MILENIO respecto a estos temas, pero no ofreció respuestas.