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Después de recibir aprobación del gobierno de Israel, importó de Turquía cientos de peces Garra rufa, una especie pequeña de aguas dulces más conocido como "pez doctor" y agregó una sección de spa a su bar de pipas de agua y café en Gaza.

CIUDAD DE GAZA, Franja de Gaza.— Mientras Mahmoud Othman averiguaba cómo salvar financieramente su cafetería en la conflictiva Franja de Gaza, quedó impactado al ver videos en internet de turistas en Turquía que recibían pedicuras con peces.
Eso lo dejó pensando y tuvo una nueva idea.

Después de recibir aprobación del gobierno de Israel, importó de Turquía cientos de peces Garra rufa, una especie pequeña de aguas dulces más conocido como "pez doctor" y agregó una sección de spa a su bar de pipas de agua y café en Gaza.

El pez, que se alimenta de las capas externas de la piel endurecida y muerta de los pies, ha sido utilizado durante años en spas como un método de limpieza.

"Queríamos introducir una nueva idea y servicio en el café", dijo Othman. "El pez doctor tiene un lado reparador y recreativo".

Entre los beneficios, cree que el tratamiento "ayuda al cuerpo a deshacerse de lo negativo".

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Una sesión de 30 minutos cuesta 30 shekels, aproximadamente 8 dólares, una suma elevada para los 2 millones de habitantes de Gaza. Los gazatíes en el territorio costero luchan para sobrevivir bajo un bloqueo que lleva 11 de años de Israel y Egipto que ha devastado a la economía local.

El bloqueo israelí ha dificultado la importación de muchos bienes a la franja. Othman dijo que hizo tres intentos durante más de un mes para recibir los permisos necesarios y llevar los peces a Gaza.

No sabía que esperar, pero el negocio ha estado sorprendentemente activo a pesar de que la tasa de desempleo supera el 50% y la mitad de los residentes de Gaza viven bajo la línea de pobreza.

Othman recibe entre 30 y 40 clientes al día. Muchos de ellos consideran el servicio no solo bueno para la salud, sino también como un pequeño lujo y un escape temporal de la complicada situación que los rodea.

Durante cuatro años, Mohammed al-Omari, de 25 años, ha sufrido de verrugas que le complican usar calzado. Después de que un amigo se lo aconsejó, probó el tratamiento con peces y ahora cree que funciona para su malestar.

"La primera vez que lo intenté, tuve una sensación muy bonita. Fui una segunda, tercera y hoy una cuarta vez", dijo tras secarse los pies. "Cuando encuentro algo para aliviar el dolor y mejorar mi mentalidad, 30 shekels no son nada".

Muchas de las personas que visitan el lugar no están al tanto de las advertencias de seguridad contra las pedicuras de peces, sobre todo las altas posibilidades de recibir una infección. Varios estados de Estados Unidos y provincias de Canadá consideran que la práctica es insalubre y algunos grupos defensores de derechos de animales la denuncian.

Sin embargo, Othman está enterado de los obstáculos.

Dijo que tiene una serie de procedimientos estrictos para desinfectar los 16 cubos, al darles a los peces un descanso de media hora después de cada sesión y obligar a los clientes a lavarse los pies y aplicar desinfectantes antes de meterlos al agua.