Hace unos días presenté el número “cero” de la revista “Impulso”, producida por la fundación del mismo nombre y que dirige Fernando Martínez Álvarez y un selecto grupo de colaboradores especializados en los temas de medio ambiente. Mi convicción por el cuidado del planeta, desde el espacio en que me toca actuar –ya sea no aceptando el uso de popotes, nunca tirar basura en la calle, apagar en mi casa u oficina la luz en los espacios que no estoy utilizando–, de entrada me impulsó a apoyar esta iniciativa editorial por las causas a favor de una mejor sustentabilidad.

En mi tierra, la Comarca Lagunera de Coahuila-Durango, sufrimos varias contaminaciones: por arsénico en los mantos acuíferos que nos proveen del agua para beber o por la cantidad de toneladas de DDT o polvo de avión, que quedaron en las tierras de cultivo cuando se aplicaba indiscriminadamente desde avionetas a los cultivos.

Este número “cero” de la revista nos presenta en primer lugar las motivaciones para elaborar y circular esta publicación. Marca claramente su interés fundamental en temas ambientales y los daños de diferente tipo que la especie humana está provocando a nuestro planeta Tierra. Tiene un atractivo formato y en esta edición nos presenta cuatro colaboraciones muy interesantes con ilustraciones de alta calidad y belleza, tanto de ejemplares de la flora como de la fauna que existen en nuestro País.

Los colaboradores, todos de excelente nivel, abordan en este número temas como la ecología política, el poder de la naturaleza, la guerra de baja intensidad, los megaproyectos hidráulicos, el agrobosque de piña, cultivo ancestral en Occidente, a flor de piel la cobertura forestal, de lo global a lo local, y al final nos recomiendan y comentan dos interesantes libros: “El Cambio Climático”, escrito por Mario Molina, José Sarukhán y Julia Carabias y “El Agua”, de Manuel Guerrero Legarreta.

A través de la lectura de los artículos de este primer número “cero”, conocimos conceptos como el de ecología política, que es un campo teórico en construcción, híbrido o interdisciplinario, pues echa mano de diversas herramientas de la geografía, la antropología, la sociología, los estudios políticos y las ciencias ambientales, según el autor Mario Edgar López Ramírez.

Actualizamos información con el artículo del activista socioambiental Marco Von Borstel sobre el conflicto ya añejo –inició en 2008– en el estado de Jalisco por la propuesta federal de construcción de la presa “El Zapotillo”, que ha involucrado a autoridades de los tres niveles de gobierno y la resistencia de las comunidades de Temacapulín, Acásico y Palmarejo, que se oponen a la construcción, lo que da lugar para explicar el concepto “guerra de baja intensidad”.

Por otra parte, la colaboración del investigador Jorge Gastón Gutiérrez llama la atención sobre uno de los graves problemas que enfrentamos, el de la acelerada deforestación de las selvas tropicales, bosques templados y boreales, entre otros. Y nos hace un llamado a promover la participación de la población por la defensa, rescate, restauración y conservación de un ambiente digno, con un uso sustentable de los recursos comunes y a promover una cultura ambiental.

En suma, la revista “Impulso” nos invita a reflexionar sobre los modelos económicos –cualquiera que éstos sean, neoliberales o no–, que han conducido a múltiples crisis en todo el mundo, crisis que amenaza la supervivencia humana. Y está demostrado que “la doctrina del crecimiento ilimitado da como resultado un intento destructivo de utilizar los recursos de la tierra para satisfacer deseos infinitos”. No puede haber un crecimiento ilimitado con recursos finitos o, dicho de otra forma, el crecimiento ilimitado es insostenible a largo plazo.

Los autores de esta nueva revista nos plantean la pregunta en relación al cuidado del planeta, ¿cuál sería el papel de la ciencia? Las conclusiones son que la ciencia es una buena herramienta de conocimiento, y que es fiable para guiar en la toma de decisiones, pero no es la solución, sólo un medio. Por lo que debemos ser conscientes de que, a pesar del desarrollo tecnológico en todos los campos del conocimiento humano y de la voluntad de trabajar a favor del desarrollo sustentable, existe un número limitado de soluciones que respondan a las continuas crisis del consumo ilimitado, la profunda desigualdad y el agotamiento de recursos.

@SalvadorHV

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