De acuerdo con los analistas de Bank of America, México estaría actualmente en un estatus de “recesión técnica” debido a que durante dos trimestres consecutivos se ha registrado una contracción en su economía, primero de dos décimas de punto porcentual y luego de una décima.

“Consideramos que México está en una recesión técnica puesto que el PIB se contrajo en el primer trimestre y esperamos que se contraiga de nuevo en el segundo trimestre… lo que podría depreciar al peso y el mercado continuaría presionando por más recortes de tasas por parte del banco central”, dijo la institución financiera en un comunicado.

Es importante recordar al respecto que Bank of America ha sido la institución que ha mostrado las cifras más conservadoras en materia de crecimiento de la economía mexicana, pero también es importante decir que todas las cifras optimistas han venido recortándose consistentemente a la baja.

Habrá que esperar a conocer las cifras finales del cierre del segundo trimestre del año, a fin de saber si el pronóstico de Bank of America se confirma o si –como aseguró en la semana el nuevo titular de la Secretaría de Hacienda, Arturo Herrera– estamos “muy, muy lejos” de la recesión.

Cada vez existe mayor consenso entre los observadores externos respecto de la debilitación de las variables macroeconómicas en el País y los riesgos que ello implican en el futuro inmediato"

Más allá de cuál dato termine confirmándose, lo que no puede dejar de observarse es que los elementos que advierten sobre problemas en la economía nacional siguen acumulándose, y eso debe llamar la atención de todos pues se trata de una variable que afecta a todos.

En este sentido, la advertencia de Bank of America no hace sino recordar las frases utilizadas por Carlos Urzúa en su carta de renuncia a la titularidad de la SHCP, frases que advertían sobre la toma de decisiones de política económica sin sustento y el arribo, a posiciones clave en el esquema hacendario del País, de personas sin el perfil adecuado.

Lejos del optimismo reiterado por el Gobierno de la República, cada vez existe mayor consenso entre los observadores externos respecto de la debilitación de las variables macroeconómicas en el País y los riesgos que ello implican en el futuro inmediato.

Lo mejor para todos, desde luego, será que las voces que advierten sobre los nubarrones de tormenta en el horizonte estén equivocadas, pero no debemos olvidar que el comportamiento de la economía no es producto de la fe, sino de que las personas a cargo de las decisiones adopten las que son correctas y no sólo aquellas que satisfacen sus preferencias personales.

Muchas veces en el pasado hemos pagado muy caro la adopción de decisiones sin sustento y el proceso de recuperación, luego de la catástrofe, ha sido no solamente largo, sino sumamente doloroso para la mayor parte de la población.

Es de esperarse que los pronósticos estén equivocados, porque eso es lo que más conviene para todos. Pero nadie podrá llamarse a sorpresa si a la vuelta de unos días estamos lidiando con una crisis económica que era previsible y, además, fue provocada por malas decisiones gubernamentales.