Con el confinamiento para evitar los contagios, era de esperarse que disminuyeran los delitos “de manera pronunciada durante 2020 y lo que va de 2021”. HÉCTOR GARCÍA
El organismo expuso que aun cuando esos flagelos crecen, no se observa una estrategia para revertirlos

CDMX.- Aunque la economía mexicana muestra un rebote, producto de los bajos niveles de comparación de 2020, la realidad es que está en un “bache prolongado” que posiblemente tenga relación con el aumento de la pobreza y la inseguridad pública, advirtió el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

En su análisis semanal, el organismo expuso que aun cuando esos flagelos vienen en crecimiento, no se observa una estrategia para revertirlos.

“Otra dimensión preocupante del bache prolongado en el que la economía parece estar, y posiblemente relacionada con el crecimiento de la pobreza, es el de la inseguridad pública, en el que la verdad es que no se aprecian avances importantes ni se identifica una estrategia nacional”, comentaron. 

Con el confinamiento para evitar los contagios, era de esperarse que disminuyeran los delitos “de manera pronunciada durante 2020 y lo que va de 2021”, pero las reducciones vistas no son tan fuertes.

Los homicidios dolosos reportaron una tasa de 23.2 por cada 100 mil habitantes en 2019, y para el año de la pandemia sólo se redujeron a 22.6; los feminicidios, pasaron de 1.46 a 1.45, y los secuestros, de 1.05 a 0.65 en esos mismos años.

“Dado el entorno, no se debe dejar de insistir en que es fundamental un cambio de dirección de las autoridades si realmente desea una recuperación rápida y sostenida para favorecer el bienestar de los hogares”.

El CEESP añadió que la recuperación de la economía “es una buena noticia. No obstante, se recomienda cautela al interpretar las cifras. Las fuertes variaciones pueden generar confusión y quizá una falsa idea de una recuperación sólida”.

Sin embargo, la verdadera recuperación puede presentarse hasta 2023, año en que se podrán alcanzar los niveles previos a la pandemia, lo que “repercutirá negativamente en el bienestar de la población, en los niveles de pobreza y podría ser que también en la inseguridad pública”.

Para el CEESP urge que la autoridad cambie de actitud a las inversiones, “como el principal elemento de fortaleza de la economía y base de un crecimiento sostenible y satisfactorio”.