Gracias por leerme. Gracias por atender estas letras y reflexiones. No pocos comentarios me han llegado; no pocas ideas, críticas, reflexiones y apostillas he cosechado con estos “Ecos electorales”. Renuevo mí tirada de naipes: usted conserve y atesore lo que sirva de esto, lo que no le interese, pues deséchelo. No quiero convencer a nadie con mis torpes ideas sobre la manera de hacer política. Sólo es mi trabajo y como soy periodista y escritor y no soy panista (muchos compañeros lo son), tampoco soy priista (una gran cantidad lo son y no hay nada malo en ello, es decir, es “periodismo militante”) y menos soy morenista o perredista, resulta de nuevo “curioso” que tengo que volver a plantar la anterior bandera en el campo de batalla.

Vayan dos anécdotas para contextualizarlo: cuando era diputado panista, Fernando Simón Gutiérrez, hoy Secretario de Propaganda del priista y gobernador Miguel Ángel Riquelme, me lo topé dos o tres ocasiones en algún restaurante de la localidad. Me acerqué a saludarlo y él a la vez, me dijo de mi tarea periodística. Le dije que agradecía sus cumplidos y comentarios. Ahora que ya es Secretario de Propaganda (la comunicación es otra cosa), me lo topé en el 4º Informe de Gobierno (y el primero de él) de mi amigo, el alcalde Jorge Luis Morán en Torreón. Al salir del evento, y cruzarnos en la calle, éste se acercó y me dijo que urgía platicar. Le dije que sí y le di mi número del desvencijado celular. Fin. En su momento, le mandé tres o cuatro mensajes al entonces candidato Riquelme para que agendar reunión y así poder yo preguntarle sobre su campaña y propuestas y replicárselo a usted. Nunca se pudo concretar la reunión.

Insisto, no soy panista ni perredista ni priista, soy escritor y periodista y eso siempre ha causado “extrañeza” en tierras bárbaras como ésta, donde a huevo lo tienen que etiquetar a uno. Fue el caso cuando conocí a la Senadora panista Silvia Garza Galván, a la cual y luego de ver su accionar en un Informe que presentó en la entidad y enderezarle algunas letras… me dejó de hablar. En fin. Nada nuevo. Lo que he publicado en las pasadas dos entregas son verdades con su peso, números y fechas en el calendario. Nada más. Y hoy continúo. Lo voy a seguir haciendo. Hay un autor perturbador, Ambrose Bierce. En su “Diccionario del Diablo”, define al voto como un “instrumento y símbolo de la capacidad del hombre libre de hacer de sí mismo un tonto y de su país una ruina”. Cuando tomó posesión y juró el cargo, Miguel Ángel Riquelme dijo “gobernaré para todos.” Sin duda, debe de gobernar para 2 millones, 945 mil 915 habitantes que tiene Coahuila (INEGI, 2015), aunque más de 718 mil votaron en su contra.

Esquina-bajan
¿Qué necesita entonces Riquelme para funcionar? Pues eso, gobernar. Rodearse de los mejores hombres y mujeres de Coahuila y hacer de este Estado, un lugar fuerte y digno, como su publicidad machacona lo vende ya. Pero, ¿cómo lograrlo si está escogiendo para pelear en el tejido del campo de batalla a puros perdedores (Teresa Guajardo, Rodrigo Fuentes, Mario Cepeda, Román Alberto Cepeda, José Luis Flores Méndez…) y traidores a otras idolologías (Fernando Simón Gutiérrez)? Y ojo, no la tiene nada fácil ahora que otra vez, se avecinan elecciones en el calendario.

El Congreso de Coahuila inicia labores el 1 de enero. De los 16 distritos que estuvieron en disputa, el PAN tendrá nueve diputados y el PRI, sólo siete. Desde el Congreso se pueden hacer muchas “travesuras”, y como el perfil es muy bajo, demasiado bajo, Riquelme tiene en el diputado electo Samuel Rodríguez a su mejor y mayor carta para la negociación política. E insisto, como Riquelme lo perdió todo en Torreón, tendrá que echar mano de la fuerza política y negociadora de Saltillo. En el Distrito 8 de Torreón, el panista Marcelo Torres le ganó a la priista María Lourdes Quintero. En el Distrito 9, el panista Fernando Izaguirre le ganó al priista Mario Cepeda. En el Distrito 10 de Torreón, la panista Blanca Eppen le ganó al priista Román Alberto Cepeda, quien si usted recuerda, decía una y otra vez que iba por la gubernatura con todo, que nadie le haría cambiar de opinión, que tenía una estructura envidiable en el Estado, que todo mundo lo quería y que no se quitaría del camino… por no quitarse, fue arrollado en su propio Distrito. En fin, nada nuevo con los priistas de La Laguna.

En el Distrito 11 de Torreón, la panista María Eugenia Cázares le ganó al priista Rodrigo Fuentes, quien a la vez, había perdido en la elección anterior, pero por el Distrito 8. Ay señor lector, le digo que puros perdedores, pero bueno, así es la política que se empeñan en poner en práctica aquí. En cuanto Alcaldías de un año, nueve estarán en manos del PAN (Torreón y Monclova, las ciudades emblemáticas), una en manos del PVEM y una para Movimiento Ciudadano. No, no la tiene fácil Miguel Ángel Riquelme. Y de estas alcaldías de un año, 15 van a ser damas, quince mujeres gobernando. Su tejido entonces deberá ser más fino que de costumbre. 

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