El Día Internacional de la Mujer se ha convertido en México en un boom: la movilización de la opinión pública, noticias, editoriales, en radio, prensa, televisión y redes sociales están cargados de información acerca del significado de la marcha del próximo domingo y el paro “Un día sin Nosotras” del lunes 9. Ambos han desatado las denuncias sobre la violencia contra las mujeres, los reclamos de igualdad y contra la discriminación.

Se exige que se aceleren los cambios porque celebrar la valentía y la determinación de las mujeres de a pie, que han jugado un papel clave en la historia de sus comunidades, no es suficiente, porque las restricciones legales que impiden a las mujeres acceder a las mismas opciones laborales que los hombres no avanzan, ni la violencia infame en su contra se detiene, se ha visto que las reformas legales y los acuerdos internacionales son ineficaces y por lo general permanecen en el papel; se difunden muy lentamente.

Hay avances, no se puede negar que la paridad se ha logrado en el Congreso de la Unión y en el Gabinete presidencial, pero en los gobiernos locales, los Congresos estatales y las presidencias municipales, las brechas son muy grandes, escabrosas y en algunos casos intransitables, el cambio real ha sido desesperadamente lento.

El pasado 18 de febrero, presionados por una jornada de cinco días consecutivos de protestas feministas en todo el País, el pleno del Congreso federal aprobó la propuesta del Partido Encuentro Social de aumentar de 60 a 65 años la pena de cárcel y una multa de 130 mil pesos para quien cometa el delito de feminicidio, que significa asesinar a una mujer por razón de género. Lo que se exige es cumplir la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia (LGAMVLV) creada desde 2007 durante la LIX Legislatura del Congreso de la Unión que plantea mecanismos de coordinación y obligaciones específicas para cada autoridad y para cada orden de gobierno, en esto los gobiernos han fallado.

Las especialistas feministas opinan que, si el Congreso quiere legislar al respecto, en lugar de aumentar las penas deberían garantizar recursos para la igualdad y no para más armas, vigilar el cumplimiento de la Ley y pedir a las autoridades la información que no han dado a la ciudadanía, así como revisar las condiciones laborales de quienes operan la Ley General para evitar la simulación y avanzar en la erradicación de la violencia.

Las mujeres zapatistas informaron que participarán en el paro del día 9, para lo cual desde la madrugada de ese día encenderán miles de luces porque “en los pueblos zapatistas la luz de las mujeres brillará”.

El día 9, al menos 33 universidades públicas y privadas se unirán al paro, así como 16 grandes empresas de los medios comunicación, 14 gobiernos estatales, algunos Congresos locales, Secretarías, empresas comerciales y bancos.

Esta semana vi y escuché una entrevista a Guadalupe Loaeza, famosa escritora y feminista, que narró cómo durante su juventud sus novios la celaban, alguno la abandonó por no ser virgen, su esposo la violó y cuando le dijo a su padre que había conseguido un buen empleo, éste le respondió que no creyera que era por ser competente sino que fue por sus nalgas, lo que la dejó fría, como este caso hay decenas de millones, lo que sorprende es que alguna tenga la valentía de hacerlo público.

Este año se conmemora el 25 aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing (1995), que es la hoja de ruta más progresista para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo y el 10° aniversario de la creación de ONU Mujeres. En menos de 72 horas sabremos los resultados de la movilización feminista.