El Quijote II, 60 y 71

Rumbo a Barcelona, don Quijote y Sancho Panza conocen a Roque Guinart, un bandido salteador de los caminos de Cataluña que conducían a dicha ciudad. Según anota Diego Clemencín, este personaje incorporado por Cervantes en la novela corresponde a uno real de la misma época de nombre Pedro Rochaquinarda.

En su primer encuentro, don Quijote y Guinart conversan con soltura y se muestran mutua sim-patía. Tal actitud llega al punto en que don Quijote aconseja a Roque una forma, medicina la lla-ma, que lo lleve a su regeneración y hasta se convierta en caballero andante, como él. El bando-lero sólo se ríe.

En esas están cuando llevan ante Roque a unos peregrinos que sus huestes habían capturado. Se trata de dos capitanes de infantería española y de una alta señora, esposa del regente de Nápo-les, a quien acompaña “una hija pequeña, una doncella y una dueña” y seis criados.

En respuesta a pregunta que les hace Roque, los capitanes dicen llevar en dinero “hasta doscien-tos o trescientos escudos” y la dama otros seiscientos. El jefe de los bandidos se dirige a ellos y les dice:

“Vuesas mercedes, señores capitanes, por cortesía sean servidos de prestarme sesenta escu-dos, y la señora regenta ochenta, para contentar esta escuadra que me acompaña, porque EL ABAD, DE LO QUE CANTA YANTA, y luego puédense ir su camino libre y desembarazadamente, con un salvo conducto que yo les daré” para que más delante sus escuadras ya no los molesten.

El abad es el sacerdote titular de una abadía, y yantar significa comer.

Al citar Roque Guinart el mencionado refrán, quiere decir que si él y su grupo tienen como traba-jo ser ladrones, pues se ven en la necesidad de comer de su trabajo. Como hace el abad, que parte de su oficio sagrado consiste en cantar, por lo que de lo que canta come (yanta).

@jagarciavilla