Nada más actual, si del agua se trata. Las cifras que menciona Naciones Unidas son lapidarias: 2 mil 200 millones de personas viven sin acceso a agua potable y más del 80 por ciento de las aguas residuales se vierten en los ríos o el mar sin ningún tratamiento. El lavado de manos con jabón, cuando se hace correctamente, es fundamental en la lucha contra la nueva enfermedad, el COVID-19, pero quienes no la tienen están en alto riesgo de contraer coronavirus. Cerca de 4.5 billones de personas carecen de servicios de saneamiento gestionados de forma segura, y alrededor de mil niños mueren a diario debido a enfermedades diarreicas asociadas a la falta de higiene. Según datos de la ONU, la falta de agua potable causa la muerte de 4 mil 500 niños por día, sobre todo en países en vías desarrollo.

El pasado 22 de marzo se celebró el Día Mundial del Agua en circunstancias extraordinarias. La ONU se ha unido para hacer frente a la pandemia de coronavirus, con cada institución haciendo su parte. También es su responsabilidad destacar la importancia de seguir las pautas de las autoridades internacionales y nacionales para evitar la propagación del virus.

Este año, el Día Mundial del Agua y el Día Meteorológico Mundial comparten el mismo tema: “Agua, vida y cambio climático”. Los efectos del cambio climático se sienten principalmente a través del agua: más inundaciones, más sequías y más contaminación. Al mismo tiempo podemos abordar el cambio climático a través del agua: proteger los humedales reduce las emisiones de gases de efecto invernadero, garantizar que los pequeños agricultores tengan acceso al agua mejora su resistencia al cambio climático, y la reutilización segura de las aguas residuales reduce la demanda de más agua dulce. A medida que aumenta la necesidad de soluciones, también lo hacen las oportunidades económicas para desarrollar nuevos enfoques, tecnologías e industrias.

Los problemas hídricos están íntimamente relacionados con la estructura de la economía mundial. Muchos países están externalizando significativamente su huella hídrica al importar bienes de otros lugares donde requieren un alto contenido de agua para su producción. Este hecho genera una importante presión en los recursos hídricos en las regiones exportadoras, donde muy a menudo existe una carencia de mecanismos para una buena gobernanza y conservación de los recursos hídricos.

Convertir un riesgo en una oportunidad requiere poner el agua en el centro de los planes de acción climáticos y coordinarlos a través de las fronteras. Todos los sectores de la sociedad deben movilizarse, y todos tienen un papel que desempeñar.

El Día Mundial del Agua y Día Meteorológico Mundial, al centrarnos en la responsabilidad, la seguridad y la solidaridad a la luz de la pandemia, han reconocido a los países, las personas y las empresas que están tomando medidas sobre el cambio climático, el agua y el saneamiento. Es por eso que todos los sectores de la sociedad se deben unir a ellos. Juntos podemos acelerar el progreso en un área que permitirá que los humanos y el planeta prosperen durante muchas generaciones por venir.

La realidad es que nuestro consumo de agua no para de crecer, y cada persona o comunidad tiene su propia huella hídrica (HH), que es un indicador del uso del agua en el consumo y contaminación de agua dulce, que contempla no sólo el agua requerida para beber, cocinar y lavar, sino también en la producción de bienes, tales como alimentos, papel o ropa. La HH se define como el volumen total de agua dulce que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos por los individuos o las comunidades, así como los producidos por los comercios.

A continuación menciono algunos ejemplos de HH: a) para producir 1 kg de carne de vacuno se requieren 13 mil litros de agua; b) para un 1 kg de pollo, 3 mil 920 litros de agua; c) para producir 1 kg de arroz, 3 mil litros de agua; d) para producir una camiseta de algodón, 2 mil 700 litros de agua; y e) 2 mil litros de agua para producir 1 kg de papel.

¿Cómo reducir la huella hídrica y ser consumidores responsables? Debemos elegir alimentos que se produzcan cerca de nuestra casa, y sobre todo dar primacía a los vegetales sobre las carnes. Para ahorrar agua hay que prestar atención cuando nos bañamos, lavamos la vajilla, ponemos la lavadora (siempre llena), hacemos uso del sanitario (no usarlo como “papelera”), regamos el jardín…

El ahorro de agua en todos los niveles es necesario para reducir nuestra huella hídrica y el impacto que tiene sobre el planeta. ¿Y tú haces algo para reducir tu huella hídrica? ¿Tomas alguna medida concreta para ahorrar agua en casa?

Para terminar, quiero señalar también que Aguas de Saltillo y su socio mayoritario, el municipio de Saltillo, pueden reducir su propia HH mediante la reducción de fugas en las tuberías de agua, en las que se pierde del orden del 40 por ciento del agua que se extrae, cifra que se ha mantenido durante los más de 18 años de operación de la empresa mixta y más de mil litros por segundo que se van al arroyo y no son utilizado por la ciudad. ¿Cuándo será el día en que las autoridades actúen en consecuencia con el cuidado del agua, la vida y la reducción de la huella hídrica?