Anoche arrestaron a otro agricultor local. A escondidas, se atrevió a entregar a unos niños un par de zanahorias que había cultivado. El comité pro comercio mundial capítulo provincial, ya había prohibido distribuir todo tipo de frutas y verduras cultivadas fuera de la norma.

Antes de llevárselo, le notificaron a su esposa, que la tierra sobre la que estaban cultivadas las zanahorias no había sido revisada. Además, las zanahorias regaladas, tenían trazos de “un poco de tierra” que “podría contener lombrices o infecciones”. Él debió asegurarse de haber “quitado bien los sedimentos”.

La mujer, ya sola, miró frente a ella, el campo abierto donde zanahorias, chiles y brócolis, estaban listos para seguir cosechándose.

Lo que sí está permitido y se promueve, es que los niños coman “alimentos y líquidos empaquetados”, con más de cuarenta conservadores y componentes químicos. Estos productos se encuentran dentro de la lista de “alimentos aprobados” por el comité pro comercio mundial, ya que observan las medidas de higiene autorizadas. Ningún virus puede vivir allí, eso es lo más seguro, dicen. No, ningún virus adentro del paquete, pero tampoco nada de nutrición, Philip.

He visto cómo ahora los padres de familia que procuran darles hortalizas a sus hijos, son forzados a comprarlas en espacios controlados, donde ya solo hay verduras importadas, con semillas patentadas por corporativos aprobados por el comité. Son frutos que no tienen semillas. Son estériles.

Esta es la otra guerra Philip, la de los alimentos que ha sido evidenciada por esta pandemia. En nombre de los empleos y las inversiones, se continúa con la entrega de productos con altas concentraciones de sustancias imposibles de digerir en un día por estómagos infantiles. Aquí está una población frente al televisor que sigue las recomendaciones de la sensual chica o del musculoso joven que introduce a su boca, frituras o gaseosas. Son los padres quienes entregan a sus más tiernos hijos lo que más los daña.

Hoy el movimiento ciudadano global propuso que las empresas cambien su producción. Hay una manifestación en todas las ciudades para exigir que el 50 % de los obreros sean destinados a producir hortalizas. Muchos consideran esta postura como un exceso. Los manifestantes dicen que el exceso ya ha sido cometido por los comerciantes y exigen al gobierno que por primera vez piense en la salud de la gente.

Lo más natural Philip, es mezclar peticiones coherentes con posiciones políticas erráticas. Sin embargo, es difícil para una población ignorante y dependiente de un sueldo que solo les es dado cuando apoyan una facción, tener un criterio claro. Ya comenzaron a crucificar a un político que sorpresivamente -independientemente de la facción en la que milite o no-, hizo un pronunciamiento sobre cómo, el virus de la pandemia, afecta a la población nacional que se encuentra “pobremente nutrida”.

Yo solo espero que el comité no llegue a mi huerto. Hoy las manzanas que corté, fueron las últimas de esta cosecha.

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