Ilustraciones: Vanguardia
Si tu vida laboral ya no tiene la alegría ni el entusiasmo de antes, quizá sea el momento de emprender un negocio. Si es el caso, este artículo es para ti

Dejar la comodidad de tu quincena para iniciar el negocio de tus sueños podría ser el evento más intimidante al que te podrías exponer en la vida. No sólo te enfrentas a una posible pérdida de dinero, tiempo y estabilidad, sino también al riesgo de la vergüenza pública, es decir al fracaso, y a tener que regresar con bandera blanca a solicitar nuevamente el empleo que dejaste.

Renunciar es una decisión que requiere valentía, audacia y una fuerte creencia en lo que estás por hacer. Pero por otro lado, tener un empleo que no te gusta, puede convertirse en una especie de sentencia de muerte para tu felicidad y realización personal. 

La posibilidad de renunciar a tu trabajo debe ser pensada con sabiduría y de forma balanceada. De hecho, levantar un negocio que reemplace la seguridad del ingreso que tenías en el trabajo anterior, es casi un arte.

Piénsalo antes de decidir

Pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando, 47 años para ser exactos. Eso equivale a 12 mil 190 días laborales de ocho horas. Es una cruda realidad que nos lleva a dos opciones:

La primera. Como individuos, debemos decidir qué tipo de persona queremos ser. ¿Tienes un sueño que te quema por dentro? ¿Algo a lo que te sientes llamado, dirigido y no puedes  ignorar?

La segunda. ¿Te apasiona algo? ¿Una idea o visión que es tan profunda y conectada con tu corazón que estás dispuesto a sufrir y arriesgar para ver su resultado?

Te daremos siete ingredientes efectivos para que los medites:

 

1
No hundas tu barco si estás muy lejos de la costa para regresar nadando
Por lo regular los aspirantes a emprendedores dejan su trabajo muy pronto. Las personas deberían ver su empleo como un bote que los lleva a salvo a su emprendimiento. Si ese bote se hunde muy pronto, se ahogarán, pero si el bote los conduce a una lancha salvavidas, será fácil dejar el bote y no ahogarse en el intento. La recomendación general para renunciar a tu trabajo involucra por lo regular tres elementos: A Un plan bien meditado (que se muestra más abajo). B Al menos cuatro meses de ahorro equivalente a tu salario actual. C El 100% del costo de tu negocio en ahorro por al menos un mes.
2
Nunca derrumbes puentes, puede que los necesites cruzar nuevamente
Renunciar bien es un acto de madurez emocional. Puede que ya no veas tu trabajo con respeto, pero la manera en la que te vayas debe mostrar respeto por él. Hay personas que no sólo hunden su barco, sino que le prenden fuego. Renunciar no es un acto de venganza contra la empresa o tu jefe, no debe ser tu forma de desquitarte ni de gritar todo tu resentimiento. Las relaciones son importantes, y las que crees que nunca más necesitarás, terminan siendo las que después requieres. El estándar recomendado es dar un aviso dos semanas antes de una renuncia, pero lo mejor sería dar un aviso 30 días antes. Y mientras tanto, no abandones tu área de trabajo. Tampoco hay necesidad de inventar excusas o contar historias de por qué te estás yendo. Hay que ser transparente en lo que tienes planeado. Es mejor notificar tu decisión y, si te piden tu opinión sobre la empresa, ofrecer una crítica constructiva sobre el ambiente de trabajo y las condiciones laborales.
3
Evita ventilar frustraciones acerca de la empresa, colegas y jefes
Elabora un comentario diplomático que pueda dejarte una puerta abierta a recomendaciones futuras, o mejor aún, incluso para hacer negocios con la empresa de la cual pretendes irte. La aventura que estás por comenzar requiere una mente saludable y buenas relaciones.
4
Los alpinistas que no van preparados, nunca llegan a la cima
El que dejes de trabajar para alguien, no te convierte atomáticamente en una persona capaz de trabajar para ti mismo, pero sí te califica para intentarlo. Comenzar un negocio es como planear una expedición al Monte Everest: subir la cumbre más alta del mundo requiere dinero, entrenamiento y sobre todo planeación. Y aún así, sólo 49% de los que lo intentan llegan a la cima.
5
Define los tiempos
Sentarte por meses a contemplar tu idea es una de las peores tácticas pasivas para evitar el compromiso. Establece una fecha para dejar tu trabajo y dedicarte de tiempo completo a tu negocio. Así como es importante establecer una fecha de inicio, es igual de importante definir un periodo de prueba. Un intervalo en el que con madurez y sabiduría puedas decir “esto no está funcionando”.
6
Un negocio debe iniciarse sin deudas
El vivir de tus tarjetas de crédito y préstamos es un patrón que se debe evitar puesto que la estadística dice que es un camino seguro al fracaso, no por la idea, sino por la falta de liquidez para mantenerte en el mercado en los momentos en que el negocio carezca de empuje.
7
Consulta con un experto
Si eres una persona que ha soñado en crear una empresa, un blog redituable o un negocio en línea, pero no sabes dónde ni cómo empezar, deberías consultar con una persona experimentada en el área de tu interés. Muchos han convertido su pasión en un buen negocio. Pero no es un esquema de “hágase rico rápido”, al contrario, es una alternativa de crear un plan paso a paso antes de lanzarse al ruedo. Recuérdalo: renunciar a la comodidad de un trabajo asalariado, es casi un arte.

Finalmente, te compartimos algunos tips para impulsar tu negocio y sacarle el mayor provecho a tus fortalezas.

Hay una idea falsa de que todos los emprendedores son muy sociables, y que tienen personalidades únicas muy efectivas para hacer negocio. Pero no es así, hasta los extrovertidos pueden tener sus debilidades.

La diferencia es que los introvertidos se sienten a gusto incluso si tienen que tomarse un tiempo a solas. Por lo regular disfrutan de las actividades tranquilas, como leer, y es muy poco probable que se abran de inmediato a una persona que acaban de conocer. 

Pero la timidez no tiene que ser una debilidad ni quitarte la oportunidad de ser exitoso. De hecho, los emprendedores tímidos tiene una gran ventaja sobre los extrovertidos: casi nunca comparten en exceso. Por ejemplo, saber escuchar es una habilidad muy importante que los emprendedores tímidos suelen tener, y es un talento que la gente tímida maneja con mucha naturalidad.  

Si consideras que tu timidez puede afectar tu emprendimiento, aquí hay algunas maneras en las que puedes convertir tus debilidades en fortalezas.

Ten preparada una breve presentación de tus ideas

Nunca se sabe a quién te encontrarás en tu camino a comer o en la fila del supermercado. Si tienes la oportunidad de presentarte a un cliente potencial o a un inversionista, simplemente platícale tu propuesta como si conversaras con un amigo. Todo saldrá más natural la próxima vez que necesites presentar tus ideas frente a un grupo muy poderoso.

Contrata a tus empleados sabiamente 

Tú eres tu propia tarjeta de presentación, pero no hace daño tener un equipo de ventas fuerte que te respalde. Contrata a gente cuyas fortalezas sean tus debilidades. Asegúrate de que las personas que elijas compartan tu visión pero personifiquen las habilidades de las que careces.

Muestra una pasión genuina

La pasión real, la que te ilumina los ojos y te encamina a seguir trabajando, es contagiosa. El entusiasmo por tu negocio y tus clientes hará que resaltes y que los otros te noten. Muéstrale a tus clientes y consumidores cómo y por qué empezaste tu negocio y la razón por la que lo amas.

Sal de tu zona de confort

No es siempre a quién conoces, sino quién te conoce. Incluso si la idea de ir a ciertos eventos (networking) te hace sentir inquieto, asiste a ellos. Y cuando lo hagas preséntate con al menos una nueva persona en cada evento. Te sorprenderás del número de puertas que podrás abrir simplemente al estar en el lugar correcto en el momento correcto.  


(Los autores de este artículo, Joe Rivas y Jacqueline Whitmore, además de especialistas en persuasión y marketing, son colaboradores de la revista Entrepreneur).

BREVES PARA SER FELIZ

Mantén un libro a tu lado y lee al menos 20 minutos cada día.

No fumes.

Tómate un momento para hacer 10 aspiraciones profundas tres veces al día (mañana, tarde y noche).

Duerme al menos 7 horas.

Aprende a decir “no”

Haz algo bueno por alguien una vez por semana.

Escribe una nota reflexiva de tus vivencias cada día.

A las personas que amas, díselo con frecuencia.

Que tu pareja se convierta en tu mejor amigo(a).

Ten una meta a cinco años, pero cúmplela en dos.

Prepara una lista de las cosas que quieres hacer y comienza a cumplirlas ya.

No te obsesiones con los resultados, sino con el rendimiento.

Lee el periódico.

Pide disculpas cuando tu comportamiento lo amerite.

Ahorra al menos el 10% de tus ingresos.

Mantente bien hidratado.

En lugar de rentar por siempre, compra un lugar pequeño y crea tu espacio para vivir.

Define lo que la riqueza y el éxito significan para ti.

No inviertas si desconoces el negocio.

Que tu lista de prioridades diaria no rebase tres puntos.

Sé generoso al menos una vez al mes.

Estos hábitos, propios de las personas exitosas, te ayudarán a cumplir tus objetivos y a eliminar lo que no te deja avanzar.

Hay miles de formas de convertir en realidad lo que parece imposible. Arriésgate y esfuérzate.