Se acabó. El Ascenso MX, innecesario e incómodo, está en estado de coma. La desaparición de dos equipos: Potros de la UAEM y Loros de Colima, ha provocado que las autoridades de la Federación Mexicana de Futbol reaccionen a destiempo. Nada se sabe, nada se define.

En 2013, a iniciativa de Decio de María y Enrique Bonilla, apareció esta Liga, que fue una buena idea, desapareciendo a los equipos filiales y con el objetivo de fortalecer plazas en la República Mexicana y hacer crecer el futbol nacional: más equipos, más ciudades y más trabajo para jugadores, entrenadores, etc. Al inicio, todos podían ascender, no había candados y así fluyó de manera correcta.

Pero los problemas aparecieron hace poco más de dos años: franquicias que no tenían la capacidad económica para jugar en Primera División, pagos a destiempo, Gobiernos involucrados en algunos equipos, con fines políticos más que económicos.

Son realmente pocos quienes han tomado en serio a esta División; de los que ahora están, se salvan Mineros, Dorados, Oaxaca, Zacatepec, Leones Negros y Tampico; algunos, pertenecientes a grupos consolidados, como Grupo Caliente, Grupo Pachuca y Orlegi Sports.

¿No es momento de desaparecerla? Claro que sí. A nadie le interesa y cada vez es más complejo mantener un equipo sin ambiciones deportivas, porque solamente toman a la división como escaparate personal o para deducir impuestos. El Clausura 2020 podría iniciar el 23 o 30 de enero, serían sólo 12 equipos y el ganador subirá a la Primera División, si cumple con los requisitos que imponen en la Liga MX.

Si la idea del Máximo Circuito es jugar con 20 equipos, ¿por qué no abrirse a quienes sí tienen posibilidad de hacerlo, a grupos que han demostrado solvencia? El actual campeón es Alebrijes de Oaxaca, ¿por qué no darle un lugar ya en la Primera División? Y quien resulte campeón de este torneo, que tenga otro lugar; así llegarían a 20. Que se gane en la cancha, no en el centro comercial de la Federación, como hizo FC Juárez comprando a Lobos BUAP.

La categoría de ascenso debe ser de nuevo la Segunda División, no hacerse “puñetas mentales” sobre que en nuestro país hay para tener 20 franquicias solventes en Primera y 18 en el Ascenso MX. No hay mercado, no hay inversionistas, no hay garantías. Es momento de desaparecerla, crear nuevas opciones, áreas de oportunidad que hagan crecer a los jóvenes, más allá de los torneos Sub-15, Sub-17 y Sub-20. Ese debería ser el objetivo a corto, muy corto plazo, de los actuales federativos, no tratar de buscar más franquicias, más ciudades para regresar a la división de ascenso a sus inicios. Deben reconocer que fue un rotundo y evidente fracaso de la administración anterior de la Femexfut.

Es lamentable para directivos como José Antonio Núñez, de Dorados; Víctor Sánchez, de Oaxaca; Armando Martínez, de Mineros; Víctor Arana, de Zacatepec; y Alberto Castellanos, de UdeG; hombres trabajadores, honestos, dedicados a esta división, la cual resultó ser toda una decepción.

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