Un trabajador observa las llamas de un campo de caña de azúcar en Puebla, México. El cultivo se incendia para quemar las hojas, una técnica que se aplica antes de cortar y recoger la caña
La industria en ambos lados de la frontera está a la expectativa de lo que suceda, pues la forma en que se den las negociaciones azucareras será un indicador de cómo podría desenvolverse la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)

“Nuestra industria sufre muchísimo”, aseveró Phillip Hayes, un vocero de la American Sugar Alliance, que representa a refinerías y productores de azúcar, como Florida Crystals, de los hermanos Fanjul.

“Una refinería necesita azúcar como materia prima para poder operar”, argumentó. “México ha enviado demasiada azúcar refinada y ha dejado a las refinerías casi sin azúcar cruda”.

Los funcionarios mexicanos también enfrentan presión política porque se espera que hagan declaraciones firmes.

“Si eres México y cedes en la cuestión del azúcar, ¿qué dice eso sobre lo que vas a hacer en las negociaciones del TLCAN?”, cuestionó Andrew I. Rudman, exfuncionario comercial de Estados Unidos y actual ejecutivo de ManattJones Global Strategies, una consultora comercial y de inversiones.

El sindicato mexicano de agricultores de caña de azúcar publicó el viernes un anuncio en uno de los principales periódicos de México en el que acusó a Estados Unidos de competencia desleal con la fructosa y advirtió al gobierno mexicano que no ceda ante los “intereses y mandatos” de los productores estadounidenses.

Ya se elabora una demanda por competencia desleal con la fructosa.

“Si las refinerías acusan a México, la medida lógica es acusar a la industria de la fructosa”, indicó Enrique Bojórquez, fundador de Sucroliq, una productora mexicana de azúcar líquida.

El gobierno mexicano bloqueó este tipo de demandas en el pasado, señaló Bojórquez, porque intentaba mantener el acuerdo con Estados Unidos. “Pero no estoy de acuerdo en que no nos defendamos si las empresas estadounidenses están causando daño en México”, concluyó.

La posibilidad de una guerra comercial no es una amenaza hueca para los productores de jarabe de maíz, que han vendido más de 3 mil millones de dólares del edulcorante a México en los últimos cinco años. México dejó de adquirir jarabe de maíz en la década de 1990 por una controversia anterior.

 

“En México, todos están pendientes del acuerdo con respecto al azúcar porque es un indicador de la forma en que se manejará todo lo demás”, declaró Juan Cortina Gallardo, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Azúcar de México, que representa a las refinerías. “Es un asunto político delicado”.

Los “acuerdos de suspensión” que regulan el ingreso de azúcar mexicana a Estados Unidos desde 2014 terminaron el lunes 5 de junio. El secretario de Economía mexicano, Ildefonso Guajardo, afirmó que “no hay ultimátum en este proceso” para un nuevo pacto. Sin embargo, el lunes la agencia Reuters dio a conocer que ambos países habían llegado a un acuerdo y planean hacerlo oficial este martes.

Wilbur Ross, el secretario de Comercio estadounidense, está a cargo de encontrar un arreglo que acepten los negociadores mexicanos en materia azucarera; de lo contrario, podría desatarse una guerra comercial.

 

Con información de NY Times