La prevención del delito, la participación ciudadana y la reconstrucción del tejido social sin presupuesto, en un México violento con los jóvenes, los niños y las mujeres parece la propuesta de un Gobierno Federal con pocas o nulas ganas de generar alguna trasformación para estas poblaciones en situación de vulnerabilidad.

La apuesta es recortar presupuestos en áreas tan sensibles como las que estuvo atendiendo el Programa Nacional de Prevención de la Violencia y la Delincuencia, el cual permitió desarrollar proyectos de intervención en diferentes Estados y Municipios del país, incorporando a Instituciones Académicas, Asociaciones Barriales, Organizaciones de la Sociedad Civil y Especialistas en diferentes temas.

Existe un testimonio de miles de personas que se incorporaron al programa y contribuyeron a trasformar realidades poco favorables en diferentes entornos y que sobre todo llevaron una oferta a donde no existía y hoy dan testimonio que existe una demanda no atendida por el Estado.

Durante estos seis años se realizaron diagnósticos, se recopiló información estadística y georreferenciada sobre delitos, faltas administrativas y manifestaciones de violencia, se activaron sectores sociales para trabajar en conjunto con otros actores que comúnmente no comulgan, realmente se trabajó y también se cometieron errores y eso generó aprendizaje, así como indicadores que permitieran su medición.

Pero todo eso hoy está desactivado, sin presupuesto ni propuestas de intervención, solo se ha realizado un conversatorio en algunas ciudades, con la buena intención de contar con las propuestas de diferentes actores, lo increíble es que los actores que están consultando son actores que en su gran mayoría ya estaban trabajando y contribuyendo desde sus propios espacios.

El Gobierno Federal ya descalificó las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Publica, tampoco se refiere de manera respetuosa del Inegi, ha dado la espalda a la comunidad científica de México, comenzó un modelo de militarización y pide que los medios de comunicación se alineen a su proyecto de nación aprobando sin criticar, se alejó lo más posible de las políticas de Prevención del Delito y descalifica de manera pareja a las Organizaciones de la Sociedad Civil.

Es decir que en nueve meses se ha generado un vacío que cada vez apunta a ser un hueco que en este caso entre el Estado de Coahuila y sus Municipios tendrán que llenar, tomando el timón del barco que el Gobierno Federal dejó a la deriva ¿y cómo llenarlo? Pues tendrán que ser más proactivos y coordinados entre diferentes áreas de gobierno y para que se consolide una política pública también habrá que tener en cuenta un impacto presupuestal que en la medida de los posible permita retomar estas actividades y seguir trabajando con diferentes actores, como lo hacen los Estados modernos en el mundo, trabajar coproduciendo seguridad y participación ciudadana, aprovechando todos los conocimientos generados y las redes creadas, usando al máximo cualquier infraestructura y recurso humano con capacidades de sumar y contribuir.

Juan Francisco Rojas Valdés

Consultor en políticas publicas

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