El cineasta Konstantinos Gavras es una leyenda viviente a sus 87 años de edad. Nacido en Grecia y nacionalizado francés, ha llegado a ser un referente del cine de protesta y denuncia, del cine de valiente activismo por la libertad y la justicia, un cineasta crítico cuya obra están obligados a conocer los burócratas dedicados a la búsqueda de personas desaparecidas, de los que persiguen los abusos del clero, los que critican la voracidad del sistema bancario, así como todos los activistas y comisionados de los derechos humanos donde actualmente medran tantos vividores, farsantes y santonas atorrantes del vedetismo vernáculo.

Si el ahora magistrado Juan José Yáñez Arreola hubiera visto en su momento la película de Costa-Gavras, “Missing”, tal vez hubiera hecho mejor papel en la búsqueda de los desaparecidos en Coahuila, por los que aún claman sus familiares, sin que la actual Fiscalía de Personas Desaparecidas haga mucho al respecto, porque están ahí para maquillar cifras, no para buscar.

El cine de Costa-Gavras dejó una huella perenne en este columnista desde que por mero accidente se topó con “Estado de Sitio”, la realidad brutal de la Guerra Fría en América Latina y el genocidio de la Operación Cóndor contra la izquierda militante o, peor aún, simpatizante.

“Estado de Sitio” (1972) relata el secuestro y ejecución del agente de la CIA Michael Santore (Dan Mitrione, en la vida real) por guerrilleros Tupamaros. Hecho sucedido en Uruguay en 1970. El agente de la CIA es un instructor de tortura de las dictaduras militares. Indigentes y prostitutas inocentes eran sometidos a suplicios inhumanos hasta su muerte frente a los esbirros alumnos de Mitrione, mismo que luego fue ajusticiado por la guerrilla con las consecuencias ya conocidas de una larga dictadura sangrienta respaldada por Richard Nixon y el tenebroso “Premio Nobel de la Paz 1973”, Henry Kissinger.

Diez años después, Konstantinos Gavras filmaría en México otro clásico del cine militante: “Missing” (Desaparecido), sobre el Golpe de Estado en Chile. Otra vez la mano de Nixon, Kissinger y los agentes de la CIA en la tortura, desaparición y muerte de miles de personas, donde el Estadio Azul de México se convierte en el Estadio Nacional de Chile y Jack Lemmon (interpretando a Ed Horman) busca junto a su esposa (la actriz Sissy Spacek) a su hijo periodista (Charles Horman, en la vida real) desaparecido por Pinochet y la complicidad de la CIA con otro gorilato auspiciado por Nixon y Kissinger en “defensa” de la democracia y la libertad.

Vea usted por internet algunas de las obras de Costa-Gavras en esta cuarentena. Cineasta que en otras películas denuncia el golpe militar en Grecia, los crímenes de Stalin, la complicidad del Vaticano (Pío XII) con Hitler, la de los franceses con los nazis en el gobierno de Vichy, el sufrimiento de los migrantes, la voracidad de los bancos, el tema palestino, la prensa amarillista. En fin. Todo un cine de protesta. Cine militante. Cine de política vigente. El cine de Costa-Gavras a sus 87 años de edad.

Lilia Cárdenas, gran promotora de la cultura en la Casa de Coahuila de la CDMX, hará un ciclo de cine en su honor. Enhorabuena por nuestra paisana, orgullo de Parras.