El Quijote II, 7

Don Quijote y Sancho Panza se ponen de acuerdo sobre los términos en que habrán de llevar a cabo la tercera salida de su aldea en busca de aventuras. El escudero le comunica al hidalgo que ya tomó el parecer de su mujer. Don Quijote entonces le pregunta: “¿qué dice Teresa?”

“- Teresa dice –dijo Sancho- que ate bien mi dedo con vuesa merced, y que hablen cartas y callen barbas, porque quien destaja no baraja, pues más vale un toma que dos te daré. Y yo digo que el consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco”.

“- Y yo lo digo también –respondió don Quijote-“

Este antiguo refrán castellano tuvo como antecedente otro que decía: “El servicio del niño es poco, mas el que lo deja es loco”, que Hernán Núñez en 1555 explicó así: “Porque (el niño) va a muchos mandados y no se cansa, ni rezonga ni tiene otras malas mañas de los que ya son de edad”, se ha de aceptar la servicialidad de los infantes.

Sobre este proverbio referido a los consejos de la mujer, hacia 1660 Luis Galindo escribió que “cuando el refrán dijo ‘De la mujer el primer consejo’, como si dijese: el principal y el primero, antes que de algún otro amigo. Doctrina es –agrega Galindo- que por el ejemplo nos enseñaron gravísimos hombres muy cuerdos y preciados de buenos maridos (escuchaban el consejo de su esposa) y no sólo en materias domésticas sino en los negocios más arduos y de gobierno de sus reinos”, de los cuales Galindo cita un crecido número de casos.