En nuestro País no se le ha dado importancia al nivel educativo ni a los principios morales ni humanos que deben tener los gobernantes

La OCDE antes de la reforma constitucional en materia de educación expresaba en su informe que: “El gran desafío de México es acelerar significativamente los ritmos de mejoramiento experimentados en los resultados educativos, ya que aún no son suficientes para acercarlo al promedio OCDE. El esfuerzo debe concentrarse en aumentar el número de alumnos que alcanzan los niveles básicos de competencias, así como en promover la excelencia y lograr que más alumnos logren los niveles más altos”. Reconocía también los avances registrados en el sistema educativo en el contexto de la reforma en proceso, y subrayaba que era positivo dejar de centrase en la cobertura y priorizar la mejora de la calidad educativa y el fortalecimiento de una cultura de la evaluación. También destacaba que era muy importante elevar a rango constitucional el establecimiento de un servicio profesional docente y dotar de autonomía al Instituto Nacional de Evaluación Educativa, y que todo ello contribuiría a “la construcción de un sistema educativo de alta calidad y equidad.”

Todo esto, enriquecido con la opinión de maestros, de expertos en educación, de organizaciones de la sociedad civil interesadas en el tema, se tomó en consideración en los foros regionales que se convocaron por parte del Congreso de la Unión. Este es el sustento de la reforma constitucional y de las leyes reglamentarias que aprobamos en San Lázaro y que el Poder Ejecutivo, léase Secretaría de Educación Pública, NO SUPO ¿¿¿???? implementar. Es una verdadera tragedia lo que está ocurriendo en nuestro País, estamos viviendo una crisis signada por la corrupción y la impunidad, por un descrédito mayúsculo de la clase política, con una exhibición vergonzosa de la incompetencia de la autoridad. Su incapacidad de hacer frente no solo a los desafíos del mañana sino a los de ahora, es pública y notoria. Y esto en mucho deriva de que en nuestro País no se le ha dado importancia al nivel educativo ni a los principios morales ni humanos que deben tener los gobernantes para generar las condiciones que le permitan a los gobernados alcanzar su desarrollo a plenitud como personas. La gente no le ha dado importancia a la trayectoria de vida de quienes elige para que sean sus representantes, por eso han llegado vividores y sinvergüenzas al sector público.

Mire como nos ha ido. Es el precio que se paga por la indiferencia.

La educación es un elemento sine qua non para el crecimiento económico también, con ella se aumenta la productividad en el trabajo, se promueve la innovación tecnológica traducida a mejores insumos, procesos y productos, se propicia la transmisión de conocimientos y se potencian los cimientos de la economía de un país. La vinculación entre educación y desarrollo es sustantiva, por eso debe ser de alta calidad la que se recibe en las aulas. Por eso, insisto, es tan relevante la capacidad y el nivel de educación que tengan los gobernantes, y los  valores éticos y morales que hayan aprendido. Son su bagaje para desempeñar sus responsabilidades con honestidad e inteligencia. Un estudio reciente del FMI señala que mientras más alta es la calidad de la educación, más inequívoca es la capacidad de las administraciones en la prestación de servicios públicos, en el gasto y en la recaudación de impuestos. Asimismo, destaca que en la medida en que se fortalecen las instituciones, la posibilidad de que funcionarios corruptos hagan de las suyas, decrece.

La educación es el pilar toral de un país…que pena que el gobierno en turno no lo pondere en esos términos, la CNTE y sus mecenas lo tienen de rodillas.  El profundo sur se desmorona y también es México…¿o no, señor Presidente?