Especial

El miércoles pasado, al mismo tiempo que en las salas de cine de México se estrenaba finalmente “Tenet”, de Christopher Nolan, Netflix estrenó a nivel mundial otra película protagonizada por el actor inglés Robert Pattinson.

Esta cinta se titula “El diablo a todas horas”, y luego de la decepción que comentábamos la semana pasada que resultó en su totalidad la recomendación en cine en casa de la semana pasada que fue “Pienso en el final”, de Charlie Kaufman, esta es una más satisfactoria adaptación de otra novela del mismo título original del escritor Donald Ray Pollock tan fiel a su historia que es el mismo autor que sirve como narrador de este filme a pesar de que también cuenta con una narración fragmentada, con saltos cronológicos y muchos más personajes pero con una adecuada mano en la adaptación y dirección que deja satisfecho un buen sabor de boca a sus espectadores al llegar a su final.

“El Diablo a Todas Horas” inicia en el año de 1957 en el estado de Virginia Oriental de la Unión Americana en donde coinciden en un restaurant un par de personajes masculinos: Willard Russell (Bill Skaarsgard, recordado por interpretar al payaso de “It”), un joven veterano de la Segunda Guerra Mundial quien conoce en ese lugar como mesera a Charlotte (Haley Bennett, de la película también de Netflix “Operación hermanos”), con quien espera encontrar un refugio para la carnicería que representó la guerra y días después de conocerla le pide matrimonio.

El segundo personaje masculino es el otro lado de la moneda: Carl Henderson (Jason Clarke, también de otra película original de Netflix titulada “Mudbound”), ya que si bien en el mismo establecimiento “le echa un ojo” a una sensual clienta de nombre Sandy (Riley Keough, nieta en la vida real de Elvis Presley) a quien no duda en hacer su esposa un poco después pero por su parte para un fin más siniestro: darle “aventón” a jóvenes que se encuentran en las autopistas para conducirlos a un lugar remoto para dizque “hacerles unas fotos de modelaje” pero asesinar al final.

Estas historias centrales se van entretejiendo a otras subtramas en las que el hilo conductor es el diablo del título, ya que este además de aparecerse de manera simbólica a Willard en la guerra para dejarle en sus manos una pistola que aparentemente fue propiedad del mismo Hitler, se presenta en el fanatismo en lugares rurales donde desde las mismas autoridades religiosas hasta las judiciales propician la existencia desde asesinos seriales como Carl y Sandy a pastores de doble moral como el que interpreta el mencionado Robert Pattinson y con el cual demuestra el buen rango actoral que posee.

Dirigida por el cineasta norteamericano Antonio Campos (quien ya nos había sorprendido gratamente con una película basada en un hecho real como lo fue “Christine”, en el 2016), “El diablo en todas partes” quizás provoque al ver los nombres de Tom Holland (“Spiderman”) o a Sebastian Stan (“El Soldado del Invierno”) la idea de esperar una película con el sello Marvel que al no encontrar, sino todo lo contrario, busquen cancelar su suscripción a Netflix como quienes andan protestando por “Guapis”, pero quienes en lugar de ello buscan historias que no solo reflejen tristemente la realidad, no solo que venimos acarreando de décadas y siglos atrás sino que podemos palpar en nuestra cotidianeidad actual, esta película es para ustedes.

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galindo.alfredo@gmail.com; Twitter: @AlfredoGalindo

Alfredo Galindo

Columna: Cinelectronico

Productor, Director y Guinista de cine.

Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.