ilustración: Esmirna Barrera
El ajuste a la baja del crecimiento del PIB al 2T de 2019 confirma que más allá de una recesión hay una desaceleración empujada por condiciones locales ante la amenaza de una tormenta mundial

Finalmente, el Inegi dio a conocer el dato definitivo del crecimiento del Producto Interno Bruto durante el segundo trimestre de este año, el cual fue a la baja, al colocarse en un 0.0 por ciento.

Hace algunas semanas en estas páginas reseñamos la complicada perspectiva que tiene la economía mexicana.

El reajuste en este dato puede resultar anecdótico ante una circunstancia: México se encuentra estancado desde hace varios meses, al tener una variación mínima en la variación de su economía.

En los últimos cinco trimestres, el PIB mexicano ha tenido una variación de 0.5 por ciento, es decir, muy mínima.

Si bien, este dato vino a confirmar que México no ha entrado en una recesión técnica, sí afianzó la idea del estancamiento en la economía mexicana.

El país ha entrado en esta condición partiendo de condiciones meramente locales. Algunas casas de análisis económico, como Citibanamex, han reseñado que el cambio de gobierno ha generado una desconfianza en las inversiones, además de que el gasto público durante los primeros meses de este año fue liberado de a poco.

Adicional a ello, las perspectivas económicas en el mundo no son halagüeñas. Economistas ven que en los próximos meses las principales economías en el mundo irán entrando en una desaceleración que podrían llevar a una recesión.

Ante esta dinámica, México no podría ser ajeno, por lo que de haber una afectación en EU, principalmente, la economía nacional sufrirá un coletazo. Citando adagios clásicos: si a EU le da gripe, a México le da neumonía.

México requerirá incentivar el gasto público y privado. En primera instancia, un plan de mayor calado que el presentado hasta el momento para que el dinero público empiece a correr en compras y obras, además de incentivar créditos desde la banca de desarrollo.

Adicional a ello, el gobierno debe dar golpes precisos que lleven a devolver la confianza perdida en el sector empresarial nacional y extranjero.

Porque más allá de negar la realidad al aducir “otros datos” o desestimar las mediciones, como hasta ahora lo ha hecho el presidente Andrés Manuel López Obrador, el gobierno federal debiera entender que es importante dar un golpe de timón antes de que una desaceleración mundial termine por impactar de lleno con México.  

Es momento de dar un empujón antes de que la tormenta nos pueda alcanzar.