Pienso por ejemplo en Humberto Moreira, que mantuvo a todos contentos y bailando hasta que su tinglado resultó insostenible

En su especial, “Latin History for Morons”, el actor colombiano John Leguizamo explora las razones del perpetuo atraso de los pueblos latinoamericanos con respecto del predominio blanco, primero europeo y luego estadounidense.

Y es que en efecto, el devenir de nuestros pueblos, desde el descubrimiento de América, es sólo una sucesión de vejaciones, exterminios y saqueos que, para colmo, la Historia Oficial se empeña en minimizar, cuando no soterrar o incluso negar.

El pretexto para la exposición de Leguizamo es el explicarle estos temas a su menor hijo quien, por ser latino en EEUU, es objeto de bullying en su escuela. Y llega un momento en el que tiene que darle un consejo brutal: “Hijo, lo siento, la vida te va a joder a veces… Y no te queda entonces de otra, más que seguir cambiando de posición hasta que se empiece a sentir rico”.

Creo que eso es justamente lo que acaba de ocurrir con México: que se cansó de ser sodomizado en cierta postura y decidió probar con otra, a ver si por lo menos comienza a pasar bien el rato.

Cuando digo México, me refiero al grueso de los votantes, que fue el que finalmente optó por pasar del decúbito prono al decúbito lateral, a ver si así le lastiman menos y comienza a sentir un poco de todo ese amor con que le endulzan el oído en campaña.

Por supuesto, hay quienes ya se habían acostumbrado -creo que hasta encariñado- con la postura anterior y plañen porque este cambio les parece o resulta contraproducente. Antes al menos se sentían un poco cobijados, pero como el último proceso electoral los redujo a una expresión más ad hoc con su chaparra estatura, todo esto les resulta muy doloroso y piden por favor que les den la vuelta a como estaban 
antes. El PAN nuestro de cada día, dánoslo Señor.

A otros, sin embargo, como auténticas y profesionales sexoservidoras, les tiene muy sin cuidado la posición que el momento les exija adoptar, ya que las dominan todas a la perfección. Se saben el Kama Sutra y lo del pudor les viene muy holgado desde que perdieron la inocencia y con ésta la vergüenza. Su preocupación es seguir dentro del presupuesto, así tengan que vender a su jefecita. Continuar vivitos y si no es éste su mejor momento, prepararse para la siguiente. A fin de cuentas su clientela, conformada por pobres, no se va a acabar nunca, nunca. Rata de dos patas, le estoy hablando al PRI.

Y muy a pesar del morenismo más aguerrido y sectario, yo espero que la popularidad de López Obrador comience a bajar drásticamente de un momento a otro.

No sólo lo espero, lo deseo como un saludable síntoma de que algo se está haciendo y en consecuencia alguien se está molestando por ello. 

Los gobiernos que de verdad me preocupan son aquellos que mantienen muy altos niveles de aquiescencia ya bien entrada la administración. Esa es la marca del dictador, que sabe mantenerlos a todos felices por tiempo indefinido hasta que un día la burbuja se revienta.

Pienso por ejemplo en Humberto Moreira, que mantuvo a todos contentos y bailando hasta que su tinglado resultó insostenible. Perdón por tan chafa ejemplo, pero créame que no es difícil encontrar otros símiles de mejor nivel por todo el mundo.

Reza un dicho que la receta del éxito permanece ignota, pero que la receta del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo.

Así que mal haría AMLOVE en tratar de tenernos a todos contentos y a todos gozando como si fuera el testamento de Rigo Tovar. Eso es insostenible y sintomático de los queda-bien que están pensando sólo en el siguiente hueso, en la próxima elección.

Tarde o temprano López Obrador Presidente tiene que romper con el López Obrador candidato y tomar decisiones que le partirán el corazón a muchos de sus más fieles e incondicionales defensores. Y ni modo, es el costo de gobernar en aras del bien común y no de la popularidad.

Repito, si en dos años de Gobierno el Presidente aun ronda el 60 por ciento de aprobación, es que algo anda muy mal.

Así que, amigo chairo, amiga peje-zombi, hijos de la 4T, acepten el hecho de que sus contrapartes, los derechairos están y seguirán enojados durante los próximos seis años por lo menos. No riña -no roña- con ellos, no se desgaste en discusiones inútiles, no los provoque -a menos que lo haga por mera diversión claro- y acepte que muchas argumentaciones serán acertadas y otras quizás meras necedades.

El sexenio ya empezó, los que eran oposición hoy son el partido en el Poder y viceversa, mientras que el Acción Nacional perdió de hecho al único expresidente que contaba entre sus filas. Así que también entiéndalos un poco, que el sexenio será más largo aun para ellos.

Pero si ya de plano siente que el nuevo Gobierno nomás no le sienta, recuerde las sabias palabras con que  Leguizamo aleccionó a su hijo y pruebe otra posición, que la siguiente puede ser la que por fin le haga sentir algo de placer.

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