Especial/ La obligaron a irse con ellos, la subieron a un vehículo y la llevaron 64 kilómetros a Tejupilco
Es mucho más complejo lo que está sucediendo con Rodríguez, y más grave aún

De acuerdo con las columnas publicadas por Raymundo Riva Palacio en VANGUARDIA MX, Sudykey Rodríguez, velocista olímpica, exparticipante del reality Exatlón, candidata de la coalición PRI-PAN-PRD a la presidencia municipal de Valle de Bravo, estaba en un mitin en la cascada Velo de Novia en Avándaro cuando dos personas se le acercaron y le dijeron: “Necesito que te pares ahí abajo”. Según narraron personas que hablaron con ella, les dijo que no podía porque estaba con sus simpatizantes.

La obligaron a irse con ellos, la subieron a un vehículo y la llevaron 64 kilómetros a Tejupilco, en el sur del estado de México, donde una persona empapada en alcohol, rodeada por un grupo armado, le dijo: “Mira Sudy, me han ordenado matarte, pero voy a perdonarte la vida. Sólo te pido que te escondas y que te bajes de la campaña”.

Añade que Rodríguez, una vallesana querida y respetada, se quebró. “No me mate”, imploró, “¿qué quiere? ¿que me vaya del país?”. Esa persona, identificada por fuentes militares como Johnny Hurtado Olascoaga, “El Pez”, le respondió: “No, sólo escóndete y bájate de la campaña”. “El Pez” y su hermano José Alfredo, apodado “El Fresa”, encabezan una fracción sobreviviente de La Familia Michoacana que ha operado hace más de una década en la Tierra Caliente de Guerrero, y controlado por años el corredor criminal entre Arcelia y Valle de Bravo. En la actualidad tienen una alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación.

“El Pez” pudo haber matado a Rodríguez sin ningún problema, pero es claro que no era su intención final. Querían intimidarla y que el abandono de la campaña electoral se diera sin violencia y sin atraer atención nacional. Hasta ahora, hay que decirlo, lo lograron. Después de que los mismos criminales que la levantaron en Velo de Novia la regresaron a Avándaro, Rodríguez se escondió.

Lo que parece un nuevo episodio del terror que se vive en el proceso electoral mexicano y un paisaje más de cómo la delincuencia organizada está atacando a quienes aspiran a puestos de elección popular, no lo es. Es mucho más complejo lo que está sucediendo con Rodríguez, y más grave aún, porque lo que hicieron los hermanos Olascoaga fue involucrarse directamente al proceso electoral vallesano para favorecer a la candidata de Morena, Michelle Núñez.

La amenaza de muerte a Zudikey Rodríguez, candidata de la alianza opositora a la presidencia municipal de Valle de Bravo, debió haber motivado una reacción de Estado y un castigo ejemplar. Un secuestro ante decenas de personas y la exigencia cargada de impunidad para que se retirara de la contienda electoral, justificaba una embestida contra los criminales para enviar la señal que ese tipo de acciones, tiene consecuencias. Sin embargo, pasó todo lo contrario. Las autoridades mexiquenses optaron por la vía de la cobardía, y aunque no haya sido su intención, de inopinada complicidad con actividades criminales.

Zudikey fue levantada por sicarios de La Familia Michoacana la tarde del martes 18, y la llevaron a Tejupilco, al sur del estado de México, donde uno de los criminales le advirtió que si no dejaba la contienda, donde enfrenta a su prima Michelle Núñez, la candidata de Morena apoyada por el jefe de Aduanas con quien tiene una fuerte relación personal, Horacio Duarte, la matarían junto con su familia.

Núñez aventaja en las encuestas, pero la alianza esperaba dar un fuerte empujón para que la candidata del PRI mantuviera la alcaldía en Valle de Bravo, uno de los municipios que más creció durante la pandemia, debido a la inmigración que generó empleos, construcción y comercio, que fortalecía a su partido, que está en el poder. En Valle de Bravo, calculan analistas electorales, se necesitan sólo 12 mil votos para ganar la alcaldía.

Zudikey regresó a su casa el 18, y quedó bajo la vigilancia de un vehículo que, se puede inferir, vigilaba que cumpliera la exigencia de no salir. Ese mismo día habló con varias personas que la apoyan en Valle de Bravo, quienes le ayudaron a comunicarse con el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, de gira en Mérida, quien le expresó su apoyo. En un operativo del cual hay diferentes versiones sobre quiénes lo ejecutaron, la extrajeron de su casa la noche del miércoles 19 y la trasladaron a la Ciudad de México, donde el jueves 20 por la tarde, iba a dar una conferencia conjunta con Moreno en la sede del PRI nacional.

La oficina de prensa del PRI convocó a una conferencia para hablar sobre la violencia a las candidatas en el estado de México, mientras Moreno viajaba en avión de regreso a la Ciudad de México para participar en reunión con periodistas. Mientras eso sucedía, se apersonaron en la mañana del jueves en la casa donde se había resguardado Zudikey el secretario general de Gobierno del estado de México, Ernesto Nemer y la presidenta estatal del PRI, Alejandra del Moral, para decirles que por instrucciones del gobernador Alfredo del Mazo, esa conferencia no podría realizarse.

Cuando el secuestro y la amenaza a Zudikey fue publicado el miércoles, el gobierno mexiquense trató inmediatamente de apagar el fuego para que no prendiera en la pradera. Publicó como boletín de prensa el reporte semanal que emite la Fiscalía General de Justicia mexiquense, y afirmaban sus voceros que no había ninguna denuncia de la candidata. Esa afirmación fue masivamente redistribuida a través de cuentas en las redes sociales asociadas con el gobierno y su camada de jóvenes propagandistas, argumentando que era falso lo publicado. Duarte sólo dijo que había sido difamado, también por medio de Twitter. Núñez, que es prima de Zudikey, envió una réplica a esta columna casi 72 horas después de haber sido publicada, negando vinculación con el crimen organizado. A ella y a Duarte se les responderá en los próximos días.

Para tratar de controlar la crisis que venía, obligaron a Zudikey a grabar un ambiguo video que se difundió el jueves en Facebook donde dice estar bien. La candidata presentó una denuncia de hechos el viernes, pero no ha regresado a la campaña. El gobierno mexiquense la tiene políticamente secuestrada con una actitud de avestruz, por pensar lo menos grave, pensando que no escalará la violencia ni su descrédito. Todo lo contrario. La Familia Michoacana comprobará que tiene como rehén al gobierno mexiquense y como actor pasivo -que ha sido la estrategia sexenal-, al federal.

No se espera investigación sobre la acción de La Familia Michoacana, y por la forma como se comportó la autoridad estatal, la denuncia Zudykey se archivará. La reacción del gobierno mexiquense revela incapacidad para enfrentar criminales y prefiere la omisión a cumplir con su responsabilidad legal. Si toma esta ruta de acción dejará el camino libre a Morena en Valle de Bravo y a La Familia Michoacana. Si actúa contra los criminales, respaldará con la ley el proceso electoral en el sur del estado, en una rectificación loable.