Aunque el capítulo final de la telenovela “Vencer el desamor” del viernes no tuvo un impacto similar al de la clásica “Cuna de Lobos” como lo anticipamos el domingo pasado, en su totalidad no decepcionó.

Esto porque la producción de Rosy Ocampo que como su antecesora “Vencer el miedo” y la próxima a estrenarse “Vencer el pasado” ha sido fiel a su esencia de telenovela si no “con mensaje” con la responsabilidad social que tuvieron en su momento las telenovelas ahora sí que didácticas que produjo el maestro Miguel Sabido a partir de mediados de la década de los 70 con títulos como “Ven Conmigo” (1975); “Acompáñame” (1978) y “Vamos Juntos” (1979), entre otras más, enaltecieron la sororidad femenina que por aquellos años venía surgiendo particularmente de Norteamérica en un incipiente movimiento feminista que en fechas recientes ha llegado a los tamaños de uno como el denominado #Me Too o apenas en días pasados en nuestro país el de #RompeelPacto.

Y si aquellas telenovelas del señor Sabido fueron protagonizadas con desaparecidas primeras actrices como Silvia Derbez, Kitty de Hoyos o la saltillense Madga Guzmán, entre otras más, combinando subtramas con jóvenes de las nuevas generaciones de entonces como la también fallecida Alma Muriel; Sonia Amelio; María Rojo o Macaria, entre otras más, algo similar procuró Rosy Ocampo en “Vencer el miedo” y más recientemente con “Vencer el desamor” donde encabezando el elenco se tuvo a una de las indudables divas del género, Daniela Romo, interpretando el papel de una mujer “de las de antes” a quien la realidad le viene a abrir los ojos de manera por demás abrupta ante el ataque de un feminicida y violador en su propia casa al lado de otras tres actrices jóvenes que supieron sacarle jugo a su trabajo.

Así, Claudia Álvarez finalmente pudo aterrizar con el personaje de una joven periodista que termina ganando un premio nacional por un reportaje donde expone la lucha de ser mujer en nuestro país la hizo crecer y demostrar que puede dar mucho más que estar miscast en un refrito de “Simplemente María”; Julia Urbini como una joven viuda veinteañera nos dejó verla crecer un poco más de trabajos previos también sobresalientes como sucediera en “Caer en tentación” y Valentina Bezzuco como una adolescente como consecuencia de un matrimonio por conveniencia un sólido primer protagónico juvenil que le garantizó ser de las participantes de la continuación que será “Vencer el pasado”.

Pero en lo que dicha continuación llega a la pantalla, a partir de mañana en el mismo horario que deja libre “Vencer el desamor” llega una telenovela que además de agradecerse sea otra historia original tome la estafeta en lo relacionado a la responsabilidad social en ser la primera producción mexicana, en su caso del exitoso Juan Osorio (“Nunca te olvidaré”, que mañana inicia retransmisiones en el canal de TL Novelas y “Mi marido tiene Familia”), que introduzca en medio de su trama la nueva realidad de la COVID en un contexto de melodrama que Osorio ha manejado muy bien: “¿Qué le pasa a mi familia?”.

Y si bien no hubo final tipo “Cuna de Lobos” en “Vencer el desamor”, pero sí una primera actriz como Daniela Romo que terminó su personaje tan dignamente como Sara García al final del icónico filme “¿Por qué nací mujer?” (Rogelio A. González, 1970), en “¿Qué le pasa a mi familia?” es Diana Bracho quien toma la estafeta con todo y cubrebocas en la tradición de la misma Sara García en el clásico “Acá las tortas” (Juan Bustillo Oro, 1951) y aquí como una “mamá gallina” anticipa otro éxito. Así sea.

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