La única ventaja de un partido a puerta cerrada es escuchar todo lo que representa, como si fueras parte de éste. En el estadio Alfonso Lastras, por el castigo merecido al Atlético de San Luis, se vivió una noche atípica, porque además hay que sumar que Miguel Herrera cumplía su tercer partido de suspensión, tras el insulto al árbitro Marco Antonio Ortiz, por lo que se vivieron momentos realmente atractivos para un periodista, porque solamente la prensa pudo ingresar al encuentro.

A Miguel Herrera lo colocaron en un palco en el segundo piso del pequeño estadio de San Luis Potosí, mismo lugar donde pusieron a Diego Armando Maradona en aquella final del Ascenso, cuando fue atacado por #LadySanLuis, pero era tal su fervor que —estando a unos 150 metros de ese palco— se escuchaban perfectamente bien los gritos que lanzaba a sus futbolistas, sobre todo a Sebastián Córdova, porque durante los primeros 45 minutos, no hizo más que llamarle la atención a la distancia, como si estuviera en el banquillo. Incluso, Álvaro Galindo y Gilberto Adame, responsables de la banca azulcrema, volteaban a verlo atónitos de cómo se escuchaba a la perfección su voz en el campo de juego.

La directiva del Atlético de San Luis, enredada entre escándalos, dispuso de un operativo de seguridad idéntico al de un partido a puertas abiertas, más como un autocastigo y demostrando a las autoridades locales que asume su responsabilidad absoluta de la masacre contra el Querétaro. Y el tema Gustavo Matosas, ese espinoso asunto, parece olvidado, pero el sentarse en el banquillo que ocupó el corrupto uruguayo hacía ver incómodo a Luis Francisco García, quien se la pasó prácticamente de pie durante todo el partido.

De nada le sirvió, porque su equipo no mostró recursos, sobre todo durante la segunda mitad, y el América se llevó la victoria. Eso sí, Herrera no dejó de gritar, pese a que su equipo tenía la ventaja en el marcador.

No era para menos. Aunque derrotaron al atribulado Atlético de San Luis, los americanistas no muestran la fuerza que su entrenador quisiera. Más allá de que el árbitro Erick Miranda no marcó un claro penalti en su favor, las Águilas sufrieron demasiado ante un rival que lucía con la cabeza en otro lado.

La derrota del Querétaro en Torreón les permitió escalar al cuarto sitio, a la espera de lo que haga el León, frente al triste Cruz Azul, en el Estadio Azteca.

Resultado importante, porque al América sólo le restan dos partidos en la temporada. Descansará en la última jornada y necesita puntos. Da lo mismo si los gana en un estadio vacío, con el futbol en completo silencio desde las gradas, salvo por las indicaciones de Herrera.

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