Sector de la manufactura en China / Foto: Internet
Los robots han comenzado a suplantar el capital humano en China en diversas fábricas del sector textil.

Durante decenios, las compañías empleaban a jóvenes migrantes de las zonas rurales para trabajar en plantas en las provincias costeras, produciendo juguetes, ropa y electrodomésticos que ayudaron a impulsar el ascenso económico del país.
Ahora, las fábricas están remplazando rápidamente a esos trabajadores con automatización, algo que ha sido alentado por el alza de salarios y nuevas directivas oficiales dirigidas a ayudar al país a alejarse de la manufactura de bajo costo en momentos en que la reserva de trabajadores jóvenes dispuestos se reduce.
Es parte de una reforma más amplia de la economía dirigida a catapultar a China a las filas de las naciones ricas. Pero llega en medio de una desaceleración del crecimiento económico del país debida a una débil demanda global, lo que añade presiones sobre decenas de miles de productores.


Con los costos en alza y una merma en las ganancias, los productores chinos “tendrán todos que aceptar la realidad de que solamente haciendo la transición del modo actual centrado en mano de obra a una producción más automatizada van a poder sobrevivir en los próximos años”, dijo Jan Zhang, experto en automatización en IHS Technology en Shanghai.
Shenzhen Rapoo Technology Co. está entre las compañías en el punto cero de esa transformación. En su planta en la ciudad industrial sureña de Shenzhen, brazos robóticos color naranja trabajan junto con operadores humanos ensamblando teclados y ratones para computadoras.
“Lo que estamos haciendo aquí es una revolución” en la manufactura china, dijo Pboll Deng, subgerente general de Rapoo.
La compañía comenzó su proceso de hace cinco años. Rapoo instaló 80 robots producidos por la firma sueca ABB Ltd en su línea de ensamblaje. Los robots permitieron a la compañía ahorrarse 1,6 millones de dólares cada año y reducir su fuerza laboral a menos de 1.000 trabajadores, de un pico de más de 3.000 en el 2010.

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Eso resalta los planes que tienen los líderes comunistas de China para la robótica industrial. El presidente Xi Jinping llamó en un discurso el año pasado a una “revolución robótica”, en un reconocimiento del papel vital de la automatización para el aumento de la productividad.
Las autoridades han anunciado medidas tales como subsidios e incentivos fiscales en los últimos tres años para alentar la automatización industrial además del desarrollo de una industria robótica nacional.
Algunas provincias han establecido sus propios programas para remplazar trabajadores con robots.
Guangdong, un eje manufacturero en el sur de China, dijo en marzo que invertiría 943.000 millones de yuanes (148.000 millones de dólares) para alentar a casi 2.000 productores grandes a comprar robots, dijo la agencia noticiosa oficial Xinjuá. Guangzhou, la capital provincial, busca tener más de 80% de su manufactura automatizada para el 2020.


Un incremento constante de los salarios está añadiendo impulso a la revolución de automatización. China dependió de una fuente aparentemente inacabable de mano de obra barata para impulsar su expansión económica. Eso está cambiando a medida en que la población de edad laboral deja de crecer y más jóvenes chinos de gradúan de la universidad, lo que resulta en una decreciente disponibilidad de trabajadores no calificados, incrementos anuales de dobles dígitos en el salario mínimo e intranquilidad laboral.
Deng dijo que el aumento de entre 15% y 20% en la cuenta salarial anual de Rapoo fue un factor importante en la transición al uso de robots.
“Cada vez menos personas están dispuestas a realizar labores repetitivas. Eso pone a la industria manufacturera china bajo fuertes presiones”, dijo.


La industria automovilística china fue la pionera en la automatización, pero otras industrias están adoptando rápidamente la tecnología, a medida en que los robots se vuelven más pequeños, baratos y fáciles de usar. Ahora toma como promedio 1,3 años para que un robot industrial en China rinda el dinero invertido, comparado con 11,8 años en el 2008, de acuerdo con Goldman Sachs.
Compañías como el fabricante de productos electrónicos TCL Corp. están usando robots para producir objetos de alto valor. En una planta en Shenzhen, TCL usa 978 máquinas para producir paneles de TV de pantalla plana. En otra planta de TLC, en Hefei, cerca de Shanghai, marcos de acero de refrigeradores son armados antes que un brazo robótico los coloque en filas ordenadas para continuar el proceso.
Los refrigeradores y lavadoras grandes tienen componente internos pesados, así que “si usas robots para producirlos, eso te permite también recortar grandemente la necesidad de mano de obra”, dijo el presidente de TCL, Tomson Li.


En el 2014 China fue el mayor mercado para robots industriales en el mundo por segundo año consecutivo, con ventas subiendo a 56.000, de un total de 224.000 vendidos en el mundo, de acuerdo con la Federación Internacional de Robótica.
Y existe suficiente espacio para una expansión de las ventas. China tiene unos 30 robots por cada 10.000 trabajadores de fábricas, comparado con 437 en Corea del Sur y 152 en Estados Unidos. El promedio global es 62. Beijing quiere que la cifra aumente a 100 para el 2020.