El tema de los futbolistas naturalizados se ha puesto de moda en nuestro país, acaparando la opinión pública y siendo tierra fértil para que todo el mundo tenga oportunidad de explayarse, hasta llegar a polarizar los diversos puntos de vista. 

Yo pienso que en principio no debemos preocuparnos por la cantidad de extranjeros que llegan a “jugar” al futbol mexicano, lo que nos debe de espantar es la calidad de los mismos, que en muchos de los casos vienen a sumar a la liga; pero en otros, sin lugar a dudas viene a restar. 

Me gustaría en esta ocasión, referirme muy puntualmente a las (desafortunadas) declaraciones emitidas por mi estimado Antonio Sancho, Director Deportivo de los Pumas de la UNAM, cuando, a pregunta expresa, se tomó el atrevimiento de afirmar que: “Los Pumas tienen contratados para este torneo a nueve jugadores no nacidos en México, porque así se los permite el reglamento de competencia”. 

El equipo representativo de nuestra máxima casa de estudios no se puede dar esos “lujos” traicionado: su identidad, sus valores, tradiciones e idiosincrasia. 

El directivo felino “la tenía de pechito” para contestar que: “en virtud de la escuadra estudiantil estará participando en dos competencias en forma simultánea; es decir, en la Copa Libertadores y en el Clausura 2016 y ante la premura del tiempo, fue necesario recurrir a futbolistas sudamericanos que ayudarán al equipo a solventarlos”, cuestión que me hubiera parecido razonable. 

Pero eso de afirmar que Pumas jugará con 9 “extranjeros” porque así lo permite el reglamento me parece insensato.

Ahí tenemos el caso del rebaño sagrado, a quienes también (el reglamento) les permitiría alinear con varios elementos foráneos; pero no lo hacen porque respetan (precisamente): su identidad, sus valores, tradiciones e idiosincrasia. Históricamente los Pumas han sido un equipo de garra, que tiene entre sus filas a dos o tres extranjeros de mucha calidad, apuntalados por una buena cantidad de jóvenes surgidos de la inagotable cantera universitaria. 

Sin embargo ahora, me parece que se está empezando a perder el rumbo. Ahí tenemos por ejemplo el caso de Dante López, quien lleva algo así como 30 partidos sin marcar un solo gol ¿No habrá en toda la Universidad un chavo que sea igual de malo? No, no lo quiero mejor ¡Igual de maleta!; pero: joven, universitario y canterano. 

La pelota está del lado de los dueños del balón. Ojalá y tomen decisiones acertadas. No antepongan los intereses económicos a los deportivos. Está en juego nada más y nada menos que… el futuro del futbol mexicano. 
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