“La derrota tiene una dignidad que la victoria no conoce”
                                                            (Jorge Luis Borges)

El domingo 3 de Febrero será un día histórico para  la NFL: Bill Belchick, y Tom Brady de los Patriotas de Nueva Inglaterra,  conseguirían su 6to triunfo  en un Superbowl,  y pasarían a la posteridad como el mejor dúo de quarterback y coach en la historia del fútbol americano.  El mundo deportivo y mediático recordará esta victoria sobre los LA Rams  toda la vida. Sin embargo, muy pocos se acordarán del mérito del headcoach de Los Angeles, el joven Sean McVay quien será recordado como el head coach más joven en participar en un SuperBowl.

Hace 2 años, los Rams tomaron la decisión de contratarlo a pesar de su juventud, al respecto  hubo una discusión amplia y ancha cuestionando si la decisión fue la correcta. Sería ilógico pensar que alguien con 30 años y 11 meses pudiera dirigir a los más de 50 jugadores que tiene un equipo de la NFL, además de que muchos de los jugadores  serían mayores que él mismo, además, ¿ qué no  sería absurdo tomar instrucciones de alguien que nunca jugó profesionalmente?  Muchas de las personas que alguna vez vociferaron esto se equivocaron; McVay, en la temporada 2017-18 pudo dar la vuelta a la franquicia logrando que los Rams avanzaran a playoffs, situación que hacía  más de 10 años no sucedía.  El siguiente año, -la temporada 2018-19-  llegaría al Superbowl ya antes mencionado y perdería contra los Patriotas de Nueva Inglaterra.

¿Cómo le hizo McVay para lograr esto?

 No logró por ser joven. La clave de éxito de Sean McVay es la disciplina, el trabajo y la pasión. El coach genio ha logrado ganarse el respeto de todos los jugadores y los medios nacionales a base a mucho trabajo. Los mismos jugadores de Rams dicen que cuando sienten que son invencibles y que no hay nada que mejorar, McVay siempre encuentra algún  detalle por ajustar. Así es él: un perfeccionista, un detallista y un hombre apasionado por lo que hace.

McVay no es bueno porque es joven, insisto, es bueno porque ha trabajado desde muy joven.  Desde que tenía 22 años empezó a forjar un sueño: ser head coach. Se inició como asistente en Bucaneros de Tampa Bay, después llegó a ser coordinador ofensivo de los Pieles Rojas de Washington  y -tras demostrar un enorme potencial-  se decidió que sería el head coach de los Rams. En cada uno de estos trabajos rompió expectativas y demostró un profundo amor por lo que hacía.

Tras el rotundo éxito de McVay en la NFL, muchos equipos han optado por tener un head coach joven, ¿les funcionará igual? El tiempo se encargará de darnos la respuesta. La realidad es que cuando a los seres humanos nos enamora y apasiona algo, hacemos todo lo posible por conseguirlo por alcanzar ese sueño.  Esperemos que en los siguientes años las nuevas generaciones tengan el mismo empuje y ánimo que tiene el joven McVay. Después de todo: “El futuro es hoy ¿oíste viejo?