Cualquier frente contra la corrupción es válido, y eso lo ha entendido muy bien la organización Ethos, un laboratorio de políticas públicas, cuyo reciente proyecto es la explicación del Sistema Nacional Anticorrupción en un Libro Vaquero. 

La idea es llegar a un público no especializado a través de varias situaciones —que tristemente podemos llamar “comunes”— los personajes de la historieta cuentan lo que es un día cualquiera, lleno de actos de corrupción. Empiezan con una mordida, siguen con un trámite burocrático que podrían acelerar, hasta la explicación a través de uno de los personajes de lo que afecta una “pequeña” mordida ante un sistema podrido. 

Más allá de explicar las cuestiones técnicas el Sistema Nacional Anticorrupción, como la creación de un Comité Ciudadano, las funciones de un fiscal, o las iniciativas presentadas en ambas Cámaras, la publicación invita a la reflexión de cómo, aunque la corrupción está en los políticos, las instituciones y todos los niveles de gobierno, no solo debemos señalar sino también responsabilizarnos de nuestros actos ilícitos. 

Aquí el ejemplo de uno de los diálogos: 

—¿Sobornaste al poli? ¡Eres un corrupto!

—No es cierto ¡Son ellos los corruptos!

—¡Los dos son corruptos! Tanto el poli, como tú ¡Tú por ofrecerle dinero y él por aceptarlo!

—¿Cómo? Si los que se clavan la lana son los oficiales.

—Es cierto, los servidores públicos son los que tienen mayor responsabilidad, porque su deber es servir al pueblo y en vez de eso algunos roban.

—Sí, los que ocasionan todo esto son los políticos corruptos.

—Sin embargo, no porque ellos sean corruptos, nosotros también tenemos que serlo. Todos podemos ser parte de un acto de corrupción, ya sea participando activamente al ofrecer “mordidas” a funcionarios o queriendo saltarnos trámites.

Este es el tono del Libro Vaquero, usted pensará que es algo evidente, diálogos que ha leído hasta el cansancio, pero no. Hay que romper la burbuja en donde caminamos, la espiral de conversación en donde nos movemos y pensar en ese “México desconocido”. Lo pongo entre comillas porque está ahí, frente a nosotros, millones de mexicanos ajenos a la política, a movimientos sociales en pro de la transparencia, que no les importan las noticias. Supongo que a eso se refiere Ethos cuando dice que está dirigido a un público no especializado, no se trata de nivel socioeconómico sino a los indiferentes ante el problema de la corrupción. 

Bienvenidos todos los espejos que nos muestren lo mejor y lo peor de nosotros, algunos vendrán en complejos Sistemas Anticorrupción, otros en leyes como la 3de3 y otros en forma de Libro Vaquero. Todo suma.