Retrato del Filósofo, economista e historiador de origen alemán Karl Heinrich Marx, padre del socialismo científico y del comunismo, junto a Friedrich Engels. Foto EFE
Marx echó raíces en Bruselas, donde vivió uno de los periodos más intensos de su vida: aquí redactó su Manifiesto del Partido Comunista.
Pese a que el sistema belga no influyó "de ninguna forma" en las ideas que Marx y Engels recogieron en el Manifiesto, la relativa libertad de expresión en el país y la ausencia de represión hacia pensadores, facilitaron que estos pudieran reunirse con frecuencia para desarrollar su trabajo"...
Frans De Maegd, colaborador del INEM

Para poder establecer su residencia en Bruselas, Marx tuvo que prometer al rey Leopoldo no publicar nada polémico sobre el sistema político de Bélgica, un país que había conseguido la independencia de los Países Bajos solo 15 años antes, en 1830, y que se situaba en un punto geográfico atractivo al estar cerca de París, Londres y Colonia.

"La Bélgica de por aquel entonces era un país recién construido, no beligerante, con un sistema parlamentario que constituía, junto a Inglaterra, el modelo de Estado más avanzado en Europa, y en el que sus habitantes carecían de conciencia nacional", según describe a Efe el colaborador del Instituto de Estudios Marxistas de Bruselas (INEM) y experto en la época bruselense del pensador, Frans De Maegd.

Tras un tiempo hospedado en un céntrico hotel, la llegada a la capital belga de su mujer, Jenny von Westphalen, propició la mudanza de Karl Marx al distrito de Saint Josse, aunque durante su estancia en la capital belga cambiaría varias veces de domicilio.
 
PUNTO DE ENCUENTRO
 
Pronto se trasladaría también a Bruselas su amigo y colaborador Friedrich Engels, que se unió al grupo de socialistas exiliados en Bruselas encabezado por Marx al que también pertenecían Moses Hess, considerado precursor del sionismo; Karl Heinzen o Joseph Weydemeyer.

Una imagen moderna de la Grand Place de Bruselas, la plaza principal de la ciudad que acogió al pensador alemán Karl Marx y donde escribió su obra principal, el Manifiesto del Partido Comunista. Foto EFE

"Pese a que el sistema belga no influyó "de ninguna forma" en las ideas que Marx y Engels recogieron en el Manifiesto, la relativa libertad de expresión en el país y la ausencia de represión hacia pensadores, facilitaron que estos pudieran reunirse con frecuencia para desarrollar su trabajo", explicó De Maegd.

Uno de los lugares que Marx solía frecuentar era el restaurante La Maison du Cygne, en plena Grand Place -centro de la ciudad-, en cuya puerta figura actualmente una placa que recuerda que en ese lugar el filósofo y pensador político pasó la Nochevieja de 1847 a 1848.

"En este local, hoy una lujosa 'brasserie' pero antaño un bar de clases populares, el  alemán discutió junto a sus socios varias de las propuestas que posteriormente se verían plasmadas en el Manifiesto del Partido Comunista que, pese a ser presentado en Londres, fue íntegramente escrito en Bruselas", según el experto.

Una mujer camina frente a los retratos de Karl Marx, Federico Engels y Vladímir Lenin en una foto de 2008 en la Plaza de la revolución de La Habana, Cuba. Foto EFE

Para los interesados, Frans De Maegd ofrece visitas turísticas a los lugares de la estancia bruselense de Marx, como sus domicilios en los distritos de Saint Josse o Ixelles o la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, por la que el filósofo -ateo confeso- solía merodear.

Este recorrido, que organiza desde 1998, es generalmente solicitado por simpatizantes del marxismo, por universitarios interesados y por turistas chinos, que frecuentan lugares emblemáticos de la vida de Karl Marx, como su casa natal en Tréveris (Alemania).

ESTANCIA BREVE, PERO INTENSA
 
El periplo de Karl Marx en Bruselas acabó en 1848, año en el que en Europa se dieron varias protestas y levantamientos conocidos como las revoluciones de 1848.

El motivo de su marcha fue que Marx utilizó, supuestamente, un tercio de la herencia de su padre para armar a trabajadores belgas que planeaban acciones revolucionarias, lo que conllevó la acusación y posterior arresto por parte de funcionarios del Ministerio de Justicia de Bélgica.

El filósofo volvió entonces a Francia, donde pensaba que estaría seguro tras la instauración de la Segunda República, pero a los pocos meses volvió a mudarse a Colonia (Alemania) para establecer la Liga de los Comunistas.

La tumba de Karl Marx en el cementerio de Highgate de Londres. Foto EFE

El -para la época- sistema progresista de Bruselas facilitó el desarrollo del Manifiesto del Partido Comunista, una obra clave en el pensamiento político del siglo XX, que aborda conceptos tan vigentes en la actualidad como la lucha de clases, las nacionalizaciones de servicios o la propiedad colectiva.

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+++"La Bélgica de por aquel entonces era un país recién construido, no beligerante, con un sistema parlamentario que constituía, junto a Inglaterra, el modelo de Estado más avanzado en Europa", según Frans De Maegd,  colaborador del Instituto de Estudios Marxistas de Bruselas (INEM).

Una imagen de la placa que aparece en la "braserie" que está ubicada en la Grand Place de Bruselas y que frecuentó, cuando era una taberna, Karl Marx. Foto EFE

+++ Para los interesados, Frans De Maegd ofrece visitas turísticas a los lugares de la estancia bruselense de Marx, como sus domicilios en los distritos de Saint Josse o Ixelles o la catedral de San Miguel y Santa Gúdula, por la que el filósofo -ateo confeso- solía merodear.

+++ El sistema progresista de Bruselas facilitó el desarrollo del Manifiesto del Partido Comunista, una obra clave en el pensamiento político del siglo XX, que aborda conceptos tan vigentes en la actualidad como la lucha de clases, las nacionalizaciones de servicios o la propiedad colectiva.

Por Jaime Ojeda/EFE-Reportajes